domingo, 22 de abril de 2012

Con el tiempo.


No sé si dormía o despertaba, pero dudaba como el sueño que se olvida; aquellas tardes de lluvia cuando escondías secretos en tu mirada. No me imaginaba en esta situación, pero ahora que llega es momento de aprender, de ponerle candado a las memorias que lastiman. Al final, de eso se trata vivir, de aprender luego de tanto sufrir; por eso guardo cada dolor en un cajón, para nunca olvidar lo que tanto costó.

Con los pensamientos confundidos me he dedicado a recitarle miedos al presente; tal vez se fue convirtiendo en la manera de ser fuerte, de descubrir los detalles. No he buscado, pero lo que encuentro se convierte en lección; es cuestión de tiempo. Por eso, con cada lágrima intento robar dos sonrisas que le den dulzura a tu circunstancia. 

Conforme pasan los días el dolor se convierte en razón, y de una forma u otra voy cosechando lo que nunca pensé. Con la idea clara de luchar por una causa perdida fue que lastimé el corazón; mi terquedad convertida en locura me fue carcomiendo día con día los sentidos. Pero ahora, con el tiempo, los sentimientos se van enfriando; ahora entiendo. Y duele abrir los ojos, descubrir la vida.

Sin estar conforme con la situación, voy acostumbrando de nuevo a mis emociones. Si pudiera escuchar lo que susurra el futuro, tal vez estos pasos serían distintos. Pero sigo, a pesar de los miedos y las dudas me hago cargo de mi vida, tomando decisiones que dibujan sonrisas. En esta noche entiendo las pistas de la felicidad, esta alegría que lleva tu nombre escrito en el viento.

Ahora me dedico a leer las palabras que le dan fuerza a mis latidos; como la magia de sus ojos cuando brillan por los míos. Igual que el pasado, el dolor es un reflejo de la circunstancia que tiene la habilidad de obviar el futuro; las dudas juegan a ser la neblina en tu vida, y los miedos, la ignorancia de lo que vales. Todo se define con el tiempo, con los días que apresuran tus pensamientos. Yo, por mi lado, me dedico a no ser juez, sino parte; una sonrisa en la tristeza, un beso en la nostalgia; lo que aprendes cuando caes.

Recuerdo que dormía, que  quería hacerle cosquillas al presente, encontrarle lo dulce a lo amargo. Pero dudaba, como el tiempo al dormir; y llovía, en silencio lloraba; y pensé en buscarte, sin ni siquiera conocerte. Me propuse aceptar, y de nuevo aprender. Sin pensar, solo dormir y olvidar, soñar para encontrar; en la tarde sufrir, y por la noche entender. Un momento para llorar; pero a la mañana reír, ser feliz sin dudar, tener esperanza, luchar.

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