martes, 9 de noviembre de 2010

Deletrearle al viento nuestras convicciones.


Busco y no encuentro lo que perdí.
En medio de tanto alboroto.

Tantas luces encendidas.
Tantas rosas que se marchitan.

Y nadie disfruta un solo instante en este lugar.
En un continuo caos sin final.

Cada incoherencia, cada injusticia.
Se hace dueño del mundo la avaricia.

Pensar que todos somos idénticos.
Que no existe un sentimiento colectivo.

Darnos cuenta que la cura de todo este mal.
Esta aquí en este mismo lugar.

Tan solo basta volver los ojos para atrás.
Recordar tantas cosas que compartimos.

Los recuerdos que son iguales.
Sin importar las clases sociales.

Sería muy difícil pretender cambiar.
Las mentalidades de los que han logrado triunfar.

Pero poner en remojo nuestras acciones.
Y deletrearle al viento nuestras convicciones.

Deberían de ser una constante en nuestra vida.
Para ser personas con un poco más de consideración.

Resaltarle a nuestra vida el humanismo.
Para al fin ser unos con el mundo.

Dejar a un lado nuestras diferencias.
Las mismas que nunca han existido.

Crear un corazón inmenso.
Que cubra a cada persona con un beso.

Vivir al final de cuentas.
En un paraíso donde a ti mismo te encuentras.

Parpadear por un instante.
Y al abrir los ojos soñar en grande.

0 comentarios: