sábado, 15 de enero de 2011

Se detiene.


Siento que caigo, pierdo y me levanto.
Incertidumbre destrozando mi cordura.

Con las horas, los minutos.
La tensión de no saber lo que es este mundo.

Corre, se sube por mi cuerpo.
Cada músculo, cada nervio.

Un escalofrío que baja por mi espalda.
Un sentimiento que carcome mi esperanza.

Me detengo.
Comienzo a sentir algo nuevo.

Un instante, un solo momento.
Donde juegas a descansar sobre tus sueños.

Cada respiro que se perdía del control.
Se convierte en la calma que deshidrata tu dolor.

Escuchas a lo lejos una linda canción.
Es el viento cantándole a tu dulce corazón.

Los segundos pasan, pierdes la vista.
Te tropiezas con el silencio.

El que no tomaste en cuenta.
El que se coló por tu silueta.

Ahora te ensordece el ruido.
La desorientación que te tiene sin sentido.

No sabes qué esperar, no sabes por qué luchar.
Te confundes, te sientes atrapado.

Corres, caminas, pierdes la paciencia.
Vas de un lado al otro; como quien teme lo que le espera.

Al cerrar los ojos dejas a una brisa entrar.
Un fuerte impulso te invita a mirar.

Te topas con su mirada.
Tan austera, tan calmada.

Sonríes para el cielo.
Y sin agitarte respiras.

Lentamente te acuestas sobre el pasto.
Para describir lo que sientes en sus brazos.

Delicadeza, ternura; los ojos sin parpadear.
Con la sensación de sus manos, que te comienzan a acariciar.

Pero el grito de la amargura te encuentra.
Y te vende un sentimiento.

Desesperación, rabia, enojo; temor.
Tantas cosas que te llenan de dolor.

Por aquí, por allá; nada parece acabar.
El silencio penetrante; la angustia lacerante.

Pasan las horas, parece empeorar.
La dulzura y la amargura se comienzan a mezclar.

Se agita mi respiración.
Descanso sin razón.

Tantas cosas, tantas ideas.
La calma que me espera.

La locura que me atrapa.
El sonreír y mi tranquilidad.

Se detiene.
Todo parece tan normal.

La interacción de dos emociones.
Sin razón y tan extraña.

Encierra muchas explicaciones.
Que por las noches se me escapan.

Se detiene; cierro los ojos.
Y guardo en un sueño los colores que conozco.

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