viernes, 29 de octubre de 2010

Caminar con la aguja del reloj.


Desearía tanto poder convertirme lentamente.
Y llegar a ser en algún momento ese alguien especial.

Caminar sin sentido.
Caminar con la aguja del reloj.

Saber que al final del día.
Todo gira a tu alrededor.

Desde mi pensamiento más alegre que me roba sonrisas.
Hasta aquellos que desatan guerras en mi mente.

Quisiera tener el poder de un cuento.
Para darle forma a estos personajes de amor.

Y rayar las paredes que me inmovilizan.
Parpadear pocas veces para cuidar mi sueño.

Conversar muy de vez en cuando con la tristeza y el dolor.
Para apuntar la receta en la mano y recordar el sabor.

De los pocos momentos donde una sonrisa fue real.
Aquellos pocos instantes donde todo parecía especial.

En cada instante, cada pequeña obra de arte.
Quisera poder, sencillamente besarte.

Tomar tus manos con las mías.
Y bailar la canción que te escribí.

Y en murmullos recitar la letra de un poema.
Que alguna vez memoricé sin pena.

Silbar la melodía que tanto te gusta.
Quitar de tu vida todo lo que te asusta.

Quisiera tantas cosas que yo no puedo darte.
A veces quisiera poder dejar de amarte.

Porque lastimas tanto incluso cuando no estás.
Con solo el recuerdo que me carcome la paz.

Ven conmigo, y acompáñame en este viaje.
Al interior de un corazón cobarde.

Que prefirió mil veces dejar de amarme.
Por la simple idea de soñar en grande.

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