martes, 26 de octubre de 2010

La dulce carica que entre tantas nubes llegó.


Toda aquella frescura, aquella brisa que me abrazó.
La dulce carica que entre tantas nubes llegó.

Pensar tantas historias que guarda entre aquellas rocas.
Tantos años que han recorrido estos árboles.

Si tan solo pudiera sentarme un segundo a conversar.
Escuchar tantos cuentos que tienen para contar.

Que en medio de este frío; se convierta el lodo en río.
Que pinte de verde aquél recuadro a blanco y negro.

Y entre algún tipo de ingenuidad.
Intento una nube poder agarrar.

Sentir como se escurren entre mis dedos.
La grandeza que surca los cielos.

Como quien descansa su mirada en el celeste.
Y descubre la delicadeza que se siente.

En cada paso, una huella que se borrará.
Cada memoria que para siempre se olvidará.

Todo parece en silencio, todo tan callado.
Como al final de un eco perturbado.

Como quien imagina que al final del recorrido.
Descubrirá de su vida el sentido.

Inundada por el fuerte deseo.
De colorear el panorama que veo.

Darle vida a tantísima naturaleza.
Que regale su elegante belleza.

Y en el fondo de un cráter dormido.
Se escuchan susurros de un intento fallido.

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