jueves, 2 de septiembre de 2010

Identificar.


Entre las muchas cosas que son importantes en todo en la vida, creo que una de las más importantes es aprender a identificar. Suena, tal vez, muy básico pero en realidad es esencial para el día a día. Identificar nos permite clasificar; y clasificar nos acerca a tener una idea más clara de qué acciones proactiva o reactivas tendremos ante eventuales situaciones.

Identificar con claridad nuestros principios, por ejemplo. Esta identificación nos permite hacer la clasificación de aquellos que son pilares de nuestros valores y sumamente incorruptibles, y aquellos principios no tan arraigados y más maleables, por decirlo de una forma. Una vez que uno tiene a cada pollito en su canaste puede actuar de la manera más acorde con la realidad sincera de nuestros pensamientos, ideas, creencias, cultura y educación.

Porque en la vida es normal que todos nos estemos constantemente contradiciendo; digamos que teniendo dobles discursos o morales. Pero esto debería de ser así solo en los principios clasificados como maleables en algún sentido. Son aquellas cosas que creemos por costumbres o tradiciones, pero que una vez en el campo de juego y con un nivel de tangibilidad más amplio, somos capaces de cambiar de parecer. Eso es lo normal.

Sin embargo, esa es una situación que no se debería de dar en los principios clasificados como pilares de nuestros valores. Si yo tengo el principio de lealtad, jamás lo corrompería hablando mal de un amigo a sus espaldas, por ejemplo. Eso, por supuesto, en caso de que la lealtad esté en el baúl de los pilares.

En definitiva todo esto nos acerca a ser personas más creíbles y con actitudes que van mucho más de la mano con lo que pensamos. Es una forma importante de mantenernos leales y justos Porque como bien sabemos, no hay peor dolor que el de fallarnos a nosotros mismos. Y si eso llega a pasar (muy probablemente nos pasará más de una vez en la vida) lo importante es tener la fortaleza mental para saber pedir perdón, y, una vez más, identificar nuestro error para corregirlo.

Identificar, es entonces básico en nuestro proceso de crecimiento personal. Identificamos errores, fallas; identificamos miedos, amenazas, tendencias; identificamos factores de riesgo, posibles complicaciones; identificamos lo que nos hace feliz, lo que nos gusta y lo que no; todo el día pasamos identificando todo lo que nos rodea, e inevitablemente identificamos para, sin darnos cuenta, clasificar todo en tarritos con nombre por fuera. Y todas las identificaciones nos permiten tener un marco de referencias gigante, que nos va a servir para la vida entera, y tomar las decisiones más acertadas posibles.

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