domingo, 31 de julio de 2011

Nunca pretendí dejarte olvidada.


Nunca, sobre estas mismas líneas por las que caminé tanto tiempo, pretendí dejarte olvidada como un recuerdo. Como la sensación que se tiene al despertar de un sueño. Supe desde el principio que tu mirada sería eterna para mis ojos y con el color de tus pupilas le diste luz a mis sonrisas. Luego de tantas desviaciones he llegado a pensar que tal vez es hora de marchar.

Pero la nostalgia me acompaña cada noche en la cama. Duermo pensando en la posibilidad, de ver para atrás y hacerte realidad. Porque en la vida, la constancia de querer seguir es una herramienta para alimentar mis dolores, una forma de creerte las mentiras, de creerte cuando me miras.

Pero pienso, intentando recapacitar inmerso en lo incierto, que las mañanas tienen color cuando escucho la delicadeza de tu voz. No entiendo, presiento que será un problema, no poderme alejar de tu olor que me envenena. Soy quien pretende resucitar lo que un día tuvimos; soy quien cada noche te regala un suspiro.

Y ando por esta vida con la felicidad de un niño al jugar, ando pero no logro caminar, ando pero no te logro encontrar. Sé que te fuiste. Sé que no te perdí. Sé que escondida en mis latidos por siempre estarás. Pero hoy, justo cuando las sirenas interrumpen el silencio, recuerdo fríamente el proceso de los hechos, la locura de sentir tus besos peleando en contra de borrar mis miedos.

Es un consuelo para la mente. Es la mentira que me mantiene pendiente. Es lo irreal creído verdad. Eres tú, con un poco de maldad.

La característica esencial para mantenerme a tu lado es obviar que me quieres y dejarme abandonado. Irracional, la forma de reaccionar. Pero es que no logro controlar lo que siente el corazón. Como golpes de torpeza. Como la misma piedra una vez más. Dispuesto a dejar mi cordura en tus labios. Dispuesto a sufrir, dispuesto a tu lado morir.

Y qué más da descobijar un par de sueños, si al final de cuentas eres la dueña de todos mis miedos. Qué más da, aconsejar al viento dejar de soplar, y de una u otra forma aprender a escuchar en suspiros las recetas que me permiten vivir. Con palabras he convertido una frase en una caricia a tus mejillas, con mis pensamientos te he motivado a creer en lo que ya no existe. Con cada una de las cosas que escribo, has ido cosechando la idea, la bizarra idea, de que se puede leer el corazón por medio de rimas.

Recuerdo que te tuve, y que fuiste mía. Tal como recuerdo que me heriste y que maltrataste la herida. Por eso ya no suenas en la bulla de mis ideas, ya las rimas no buscan tus sonrisas. Ahora escribo para coser memorias, para sanar heridas. Escribo porque en estos párrafos desdibujo tu mirada. Y mi inspiración, la que mucho tiempo fue solo tuya, se convierte en mi pañuelo de lágrimas, en mi propia caricia; quiero olvidar que algún día golpeaste con tus mentiras el deseo de mi vida. Quiero borrar el sueño que ensuciaste.

Por primer vez en mucho tiempo me escucho entre palabras. Puedo poner a trabajar a mis recuerdos, y borrar con tranquilidad cada uno de mis miedos. Hoy, diferente de ayer, no estás más aquí. Hoy, estas palabras no tatúan tu mirada en el viento. Creo que hoy me despido de este amor perverso, el que convertiste en pesadilla un tiempo atrás, el que nunca luchaste por recuperar.

Nunca, sobre estas mismas líneas por las que caminé tanto tiempo, pretendí dejarte olvidada como un recuerdo. Pero aquí estoy, bajo la misma luna, pintando estrellas en el cielo. Y con el dolor de cada letra decirte adiós una última vez. De verdad, nunca pretendí dejarte olvidada como un recuerdo. Nunca. Pero aquí estoy.

domingo, 24 de julio de 2011

Volver.




Puede que con el tiempo, la distancia, todo lo que vamos percibiendo vaya cambiando. Hoy, me siento una vez más en frente de mis palabras, y las acomodo para que rimen con mis sentimientos. Luego de que pasa el silencio, el final de muchas etapas, encuentro el sentido de todo lo que llevo haciendo, y lo que he dejado de hacer. Es hora de recordarle a mis emociones que tienen una puerta de salida, un desahogo en medio de tanto alboroto.

Las reglas cambian. Es hora de dibujar un nuevo campo en donde las ideas se presten para ser usadas. Es momento de darle musicalidad a los sentimientos. Es momento de dejar plasmado en el viento lo que llevo aquí adentro. Un recuerdo, una nostalgia. El cosquilleo simpático del viento por la mañana. Y de una u otra forma refresco en este instante la frustración de pretender obviar lo que no se debe, de engañar y confundir lo que nunca debió dejar de ser.

Por momentos traté de dejar a un lado lo que escuchaba entre silencios. Puede ser momento de admitir que la neblina de todo este tiempo y la dureza de las circunstancias han ido haciendo del presente un momento inoportuno para plasmar. Sería como intentar mentirle al futuro. Sería como pretender borrar lo que ha sido tan duro. Puede que sea momento de acompañar con una sabana el frió de la noche, y qué mejor compañía que estas palabras en molote.

Ya dediqué sonidos y colores en versos y canciones. Ya le escribí al amor que perdí, al que no encuentro; al que lucho por descubrir. Ya le regalé segundos a tu mirada, la misma que cada noche recuerdo antes de dormir. La misma que me permite seguir. Pero el tiempo pasa, y no se devuelven las sonrisas. Solo la esperanza de reír a carcajadas. Los dos juntos. En la cama. Riendo. Como siempre debió ser.

Por todo eso tomé la decisión de volver. De escribir. De tener un medio que se convierta en mi fin. El arte de mis sentimientos, el secreto que cuento en cada sílaba. No se supone que sea tan coherente; a veces las cosas más claras son las que se enredan en tu mente. Puede que llegue un día donde todo vuelva a acabar. Puede que llegue el día definitivo para comenzarte a olvidar. Puede que ese día haya quedado atrás.

Quiero descubrirme una vez más entre escritos. Quiero volver a interiorizar las cosas que me faltan por aprender. Quiero. Puedo. Porque deseo que estas líneas lleguen a tus ojos. Y tal vez, solo tal vez, te acaricien el corazón. Como gotas delicadas, sensaciones bien plasmadas. Como recuerdos, como encrucijadas. Como la más linda forma de dedicarte mi inspiración.

Así, de esta forma inquietante, como secretos evidentes, como mentiras incómodas, puede que me tope una vez más con tu mirada. Puede que te sienta feliz, emocionada. Y entre el brillo de esa canción tan pura que escucho en tus latidos, oírte pronunciar una vez más mi nombre entre carcajadas.

Porque hacer lo que uno quiere es parte de vivir. Es encontrar el significado de esta vida entre cada dificultad. Entender que muchas veces una lágrima es la caricia de tu mirada; que tu sonrisa hace rima con mi esperanza.

Puede que con el tiempo, la distancia, se haya vencido la calma, pero no la confianza. Hoy, me siento una vez más en frente de mis palabras, y las leo para aprender a escucharme. Es hora de recordarle a mis emociones que escribir es el arte de imaginar, de soñar, y que con el paso de los años, las tristezas y alegrías, dedicarle palabras a la vida es mi forma de ser feliz.

jueves, 10 de marzo de 2011

Fin.


Cuesta dar los últimos respiros a estas ideas del día a día, poco a poco mientras escribo estas líneas voy asimilando el hecho de que son las últimas para cerrar el círculo; por durante un año entero me dediqué a trazar líneas de mis pensamientos y hacerlos palabras, construir en párrafos tantos sueños, ideas, emociones; incluso tanto dolor e injusticias que a todos nos toca ir percibiendo.

Hubo momentos donde escribir era complicado, donde armar el rompecabezas que había en mi mente era algo realmente difícil; en otros momentos las ideas simplemente brotaban y se plasmaban con mis manos en cuestión de minutos. Al final de cada día, tenía la increíble satisfacción de leer lo que escribía y saber que en secreto entregaba un poco de mí en la lectura. De verdad resultó siempre gratificante saber que muchas de las cosas escritas en este año ayudaron a muchas personas a sentir algún tipo de identificación, una empatía con lo que leían, que, como dije desde el principio, fue una de las principales razones de este proyecto.

Siento que escribir se fue convirtiendo para mi en un medio de aprendizaje, un motivo diario para seguir, para conocerme más, para interiorizar cosas que creía que ya entendía. Escribir es como verse en un espejo formado de oraciones, con verbos, tildes, rimas y colores; por eso pueden encontrar piezas de mí en cada poema, en cada cuento, en cada ensayo, en cada simple escrito; porque las cosas que he vivido me han permitido acercarme más a mí, las cosas que escribo es una forma de repetir para aprenderme de memoria las enseñanzas de la vida.

Nunca fue una cuestión de sencillamente cumplir, este proyecto siempre se trató de crecer, crecer yo como persona y ayudar a las personas en su mismo viaje de conocimiento, porque lo que yo siento no es nuevo, es lo que todos sentimos en determinados momentos de nuestra vida; pues en un entorno repleto de emociones y sentimientos, lo que nos hace falta a todos es acercarnos mucho más a ellos para escuchar el susurro del alma en cada detalle, cada pequeña cosa que creemos que no tiene sentido, es una pista en clave de sílabas para responder preguntas que guardamos en nuestro interior.

Muchas veces, me tocó cerrar los ojos en el silencio para ponerle atención al ritmo de mi corazón, donde en cada latido sonaba el grito de un sentimiento, uno que juega a ser el más grande de todos. Con el amor, la inspiración se resume en un rostro y en recuerdos, en la memoria y un mar de emociones que ahoga cualquier tristeza en este mundo. Escribir para el amor es como respirar en la vida; quien no comparta esa delicia de sentimiento no puede llamarse ser humano. Por eso siempre le tomé la mano a mis recuerdos, a mis ideales de amores perfectos e incluso los que están lejos de serlo, porque cada amor protege un reflejo de rayo de luz que viene del sol, para darnos calor y vida; cada amor es una puerta que nos lleva a un sueño repleto de bendiciones y alegrías; porque cada amor deja la huella de un beso tatuado en nuestro corazón, y en la memoria deja rastros para volver atrás en el camino y ser capaces de opacar cualquier sentimiento negativo que intente empañar nuestra ventana.

Quisiera que cada palabra escrita durante este año logre vencer la guerra del tiempo, para así dejar un recuerdo de mi vida estando o no en ella. Quiero poder imaginar que muchos años luego de morir, las cosas aquí escritas sigan sirviendo a muchas personas. Incluso quiero que estas cosas me ayuden a mí mismo en mi futuro, para recordar en cierta forma como me fui convirtiendo poco a poco en la persona que soy, y cómo me he desarrollado para llegar a ser la persona que quiero ser.

Duele terminar. Duele dejar atrás algo que ha sido parte de la vida de uno por tantísimo tiempo. No sé si parezca sencillo, pero escribir prácticamente todos los días durante un año exige mucho trabajo a la mente, para mantener un estado de inteligencia emocional que le permita a uno tener ideas sin importar el estado emocional en el que uno esté. Muchas de las cosas que he escrito en este año fueron escritos en momentos donde jamás hubiera pensado que podría escribir; sin embargo, quería enseñarme a mí mismo una lección de perseverancia y convicción; sin importar si estaba de ánimos o no, sabía que escribir tenía que ser parte del día, y me aferré siempre a la idea de saber que de una u otra forma tenía que cumplir con mi promesa, con mi intención. Parte de las cosas que he aprendido en este año ha sido a que las luchas internas y externas nos mantienen conscientes de quiénes somos y cuáles son los principales valores y principios que rigen nuestra vida; y no solo eso, sino que hacemos una base mucho más sólida de todos ellos.

Entiendo que los conceptos muchas veces pueden brincar de un lado a otro entre distintas personas, pero en el fondo, cada idea se mantiene como parte de una programación colectiva que nos permite a todos relacionarnos de manera directa o indirecta con infinidad de situaciones. Sé que nunca intenté descubrir el agua tibia con mis palabras, solo intenté subrayar párrafos de la vida que todos tenemos que pasar, párrafos que guardan entre comillas los secretos para nunca fracasar. Siento que cada letra escrita se mantiene pegada con el cemento de la coherencia para la eternidad y que de una u otra forma he ido convirtiendo un puñado de ideas en formas diferentes de aceptar nuestra realidad.

De antemano sobra decir que existen personas en esta vida que anclan momentos disfrazados de felicidad, y sin la compañía de ellos este camino jamás sería el mismo. La soledad puede atacar cada una de nuestras venas hasta llevarnos al punto de sufrir más de la cuenta; pero escondido en el silencio de una noche está el recuerdo de un pensamiento positivo dispuesto a despertar y luchar, pensamiento que debemos de cuidar como al mayor tesoro de nuestra vida, con la simple intención de sonreír cada nuevo día.

Siento el peso cada vez más fuerte de mis dedos al escribir, pues me voy dando cuenta que esto llega a su fin. No puedo despedir sin agradecer a tantísimas personas que me motivaron día a día a seguir; por el apoyo incondicional y las lecturas constantes, tengo que decir "¡Gracias!" a cada uno de los que han sido parte de este proceso, porque han representado ese aire que le da vida a mis fuerzas, representan las ganas de escribir una vez más; "¡Gracias!" porque así como la luz del sol le da vida a las plantas, estos escritos cobran vida con sus lecturas, pues de no ser así, tantos verbos y rimas, tantas consonantes y sílabas se ahogarían en el silencio del vacío. ¡Gracias!

Y ahora que escribo éste último párrafo, recuerdo con alegría tantos momentos que he vivido en este año. Tantas lágrimas y sonrisas; preocupaciones y caricias, tantos momentos de estrés para entender los dictados, muchas veces ambiguos de mi corazón, y la forma casi mágica en que escurrí entre mis dedos las ideas de mi mente. Ahora, espero que todo lo que queda aquí encuentre nuevos destinos, nuevas formas de mejorar perspectivas, porque si hay una cosa que tiene que quedar de enseñanza es que sonreír es la forma perfecta de mejorar en algún sentido la vida de los demás.

"Muchas veces por estar metidos en nuestros propios problemas se nos olvida el mundo que está ahi afuera. Y muchas veces somos groseros, maleducados y desinteresados con las personas que nos rodean, por lo que siento que la teoría de sonreír aún en los malos momentos es una buena forma de comenzar a mejorar el mundo" 10 de Marzo del 2010

Cierro los ojos luego de tanto escribir, y repaso en mi mente los reflejos de mi corazón, para entender poco a poco que el alimento de esta vida se consigue con las acciones que traigan orgullo y felicidad; quiero atar en una esquina del mar todos los pensamientos que me impiden crecer, quiero romper de una vez por todas las ataduras del ayer.

En silencio y con frescura, el viento por la mañana, quiero entorpecerle el camino a la locura, para lentamente abrir las puertas a la vida, aprender a valorar en cada instante cada detalle, porque la vida es rápida y el paso de los años se aniquila contra el tiempo. Quiero poder sentir en mi pecho el calor de un sentimiento que me golpee, quiero caer y levantarme tantas veces como sea necesario, para cultivar cicatrices que me recuerden lo que viví.

Sentado en este balcón y con la mecedora rechinando, escucho cantar al viento con el susurro de la paciencia, cada nube y cada árbol se conjugan en esta pieza que hace música en mis oídos, como quien intenta recordarme que el final ha venido. Guardo una última sonrisa que me repleta de emoción, que me hace brincar en la quietud de este momento tan nostálgico.

Percibo tantos sentimientos acorralándome contra la vida, en un intento de expresarse una vez más. Quiero gritar, reír, cantar y bailar; quiero descontrolar mis motivos y razones. Quiero escribir una vez más y hacer alboroto con la imaginación, la que por tantísimos días ha sido compañera de mi vida. Quisiera componer un poema de amor y dedicarlo a un recuerdo en específico, quiero escribirle una carta al dolor para agradecerle por ser escultor de mi alma.

Pero el tiempo se termina y con él viene el silencio de mis palabras. Todo, absolutamente todo se acaba en esta vida, excepto el recuerdo que deja empañado el espejo de la alegría. Y aunque esta etapa se acabe, y en apariencia se escondan mis pensamientos, quiero guardar en el bolsillo de mi camisa el sabor y los colores de este cuadro que he pintado; quiero en el futuro ver hacia atrás y encontrarte a ti en cada uno de mis escritos...quiero encontrarme sonriendo en la memoria de mi pasado.

Un silencio adorna este momento con la satisfacción de haber cumplido. Un suspiro se cobija con las respuestas que he encontrado. Un par de lágrimas se secan con la brisa que regala una simple esperanza. Ahora cierro los ojos, repaso, repito, aprendo; cierro los ojos una vez más y escribo lo que nace aquí adentro, y con esta última línea despido una etapa dibujada para la eternidad, en trazos de pinceles con formas de felicidad.


¡Gracias!



FIN

miércoles, 9 de marzo de 2011

Las últimas palabras de amor.


Sobra decir que fue el brillo de tus ojos el que hizo posible en su reflejo que cada palabra inspirada en el amor fuera escrita en estas páginas. No debería de hacer falta decir que me inspiró el aroma de tu cuerpo y la sonrisa que tienes al despertar; tus ojos, tan achinados por las mañanas, jugaron a enamorarme siempre, a regalarme ilusiones y rimas.

Ahora que dejo de escurrir mis sentimientos en palabras, quiero que sepas que cada historia de amor tiene un rostro y una risa tatuadas dentro del significado real que me llevó a escribir cada día, cada noche, pensando en nadie más que en ti, pues no existe forma de silenciar la voz de tus latidos, que en música riman con los míos.

Quiero dedicarle frases una última vez a tu mirada, y poder sentir tus labios, besos exquisitos que envenenan, que atan, que le dan vida a mi ser. Como cada noche que dormí a un lado de tu respiración, donde encontré escondido dentro del calor de tu cuerpo la razón más preciosa para vivir cada día; cada abrazo, cada caricia son regalos del amor que hoy, hoy que no estás aquí, cuido como el tesoro de mi vida.

Creo que te lo dije varias veces: no existen palabras capaces de describir de forma clara lo que me haces sentir. Sin embargo aquí estoy, tratando de coser con adjetivos, sentimientos; intentando al menos poder desahogar este amor maniatado por la diferencia de tiempos, por la distancia a pesar de estar tan cerca.

Puede que no haya manera de volver el tiempo atrás, y corregir los malos pasos que le dieron a esta cuento su punto final, pero la paciencia de la mano con el tiempo, quieren ser compañeros de esta historia que no acaba, por la terquedad de dos corazones enamorados, la necedad que nos mantiene juntos a pesar de estar separados.

Al menos de esta forma le tomo una foto a este sentimiento, de manera tal que nunca voy a olvidar lo difícil que fue dejarte atrás. Es un juego constante en mi mente, un juego que me engaña y me miente. Pero creo estar seguro, que lo que siento por ti no se compara con nada en este mundo, y aún sabiendo que no te puedo tener ahora, en silencio lucho por un futuro a tu lado.

Cierra los ojos y recuerda cada instante que compartimos; cierra tus ojos y siente en tus labios mis besos una vez más; puedes escuchar al viento diciéndote al oído lo que grita mi corazón, y con la brisa, una caricia, te dedico en este cuento cada detalle de amor; y la ternura de una noche en tus regazos se convierte en el sueño que me desvela.

martes, 8 de marzo de 2011

Cada pieza.


Porque a pesar de que la soledad machaca mis sentidos como martillo que lastima, que hiere con la crueldad que guarda la indiferencia al pasar, yo mantengo firme la idea de que por el corazón se tiene que luchar. Hay muchas formas de comprender el movimiento de una estrella fugaz y cómo de repente parece que deja de existir, pero solo hay una manera de leer en su polvo estelar las palabras que recitan la forma coherente de amar.

No vale simplemente decir, porque sería quedar en la antesala del hacer, donde demuestras con cada centímetro de tus sentidos aquello que le da rienda suelta a tu imaginación; una iniciativa que se convierte en el pasillo de la certeza, tan justa y necesaria en momentos donde las mentiras se regalan en todas las esquinas.

Recuerdo muchas tardes que miraba fijamente el paisaje, y trataba de gritarle al viento lo que sentía, plasmando palabra tras palabra en un hoja de papel y al terminar le permitía al viento llevarse consigo mis pensamientos. Era un ejercicio que relajaba mi mente, se fue convirtiendo poco a poco en la manera más exacta de permitirle a mis ideas empaparse de constancia.

Duele, realmente duele ver que no eras la persona que parecías ser. Creo que lo que más golpea es el hecho de que no consigo tejer las líneas que atan un sentimiento sin nacer, busco y por más que busco no encuentro dónde dejaste perdidas aquellas palabras del ayer, donde me decías con la seguridad del amanecer que me querías a tu lado, que no me dejarías ir.

Ahora no queda más que seguir, encontrar el camino que me aleja de ti. A pesar de que guardo en un rincón de mi memoria las fotos que congelan la imagen de tu amor, tengo por cierto que el tiempo y la distancia me permitirán abandonar esta carga; doy fe de que no existe mayor decepción en esta vida que destapar una cruel mentira, y de la mano con las falsas palabras fuiste preparando sin piedad la muerte de este amor; heridas de ilusión que cultivaste en mí, veneno y traición.

Puede que la nostalgia llegue, y me encuentre tan desolado, tan vulnerable. Puede que la tristeza no se apiade de mí y me devore como presa en desamparo. Pero la vida, en sus vueltas inciertas, con un destino empadronado en la consciencia de los cielos, se comprometió en el pasado a crear un pilar de fortaleza, uno que me permite respirar con fuerza, porque sé, y tengo plena confianza en que hacer bien las cosas es una manera de sembrar alegría.

Ahora todo parece caer, cada pequeña pieza de este lego sin final se desacomoda en lo temporal de la circunstancia. Y entiendo, leyendo entre líneas, que muchas veces intentamos apurar lo que no se debe apresurar, obligamos a ciertos sentimientos a expresarse sin querer; cada rompecabezas debe ser desarmado cuando la última pieza no entra, para encontrar la forma distinta de hacer que las cosas calcen naturalmente; podemos forzar situaciones para que entren en nuestras pretensiones, pero definitivamente ese nunca va a ser el mejor resultado.

lunes, 7 de marzo de 2011

Unos intentan, y otros logran seguir.


Y con el silencio, la amargura.
La tristeza de guardar esta duda.

El momento inoportuno.
Del segundero en mal estado.

Buscas y buscas un alivio.
Una forma distinta de ver el mundo.

De tantísimas perspectivas.
Que te muestra la vida.

Escoges solo algunas maneras.
Unas simples formas de leer.

De aprender a coser heridas.
A guardar recuerdos en cicatrices.

Y sin pensarlo dos veces.
Mezclas agua con aceite.

Esperando obtener resultados distintos.
Esperando tener lo que nunca tuviste.

Por una mera idea de esperanza.
Una ilusión que te llena de ganas.

De entender que el destino.
En apariencia sin forma.

Tiene maneras distintas.
De aparecer en la fórmula.

Como una constante más.
Que juega a desaparecer.

Pero que define los conceptos.
Y los puntos de vista.

Con tantísimas maneras de vivir.
Unos intentan, y otros logran seguir.

Porque cuando caes.
Y sientes que te cuesta levantarte.

Llevas implícito un obsequio.
Un regalo del mundo.

Que te enseña a valorar.
A medir bien el tiempo.

Porque cada día que pasa.
Cada sol en el atardecer.

Aparentemente sin importancia.
Y sin nada que aprender.

Es una forma de la vida.
Que te habla al oído.

Para contarte que la felicidad.
Es una forma del camino.

Y que cada sonrisa que das.
Se convierte en caricia.

Prepárate para el final.
Toma tus últimos respiros.

En cada estrofa escurre bien tus pensamientos.
Cada sentimiento que pintas de colores.

Aprende a leer entre renglones.
Para escuchar el susurro de las emociones.

sábado, 5 de marzo de 2011

Dejo de contar segundos en mi mente.


Con el sol en mis pies siento el calor que me hace recobrar la cordura, puede que sea un simple reflejo a través de la ventana, incluso puedo percibir una mentira en mi almohada; un dolor que respiro en el aroma de tu perfume, extraña sensación donde la melancolía juega cartas con la memoria. Descalzo, disfruto tiernamente de este descanso que me da la vida, donde recobrar energía comienza a ser parte de la ecuación.

Ya puedo distinguir en el horizonte el barco del que hablaban, el que tantas veces escuché mencionar en las historias que recita el tiempo; un velero que acompaña cada tristeza con la fuerza del viento, y con cada golpe, cada ola, con la esperanza que se dispersa en el calor, puedo toparme de frente con una verdad sin miedo, que me dice al oído la razón por la cual seguir.

Una lágrima que viaja por el océano intenta cubrir el alimento de la vida; una amargura envuelta en el papel de la ilusión es tal vez una extraña manera de entender la ironía de este cuento. Pierdes cada detalle de tu vida, pierdes tus sueños y alegrías, sin embargo te mantienes fuerte y constante, te mantienes siendo quien siempre has sido; en instantes todo pierde sentido, pero al siguiente minuto encuentras los motivos disfrazados en medio del movimiento del mar, con la sequedad en tu boca y el increíble deseo de ver más allá del infinito, te propones que a pesar de las heridas vas a seguir, intacto de alma, haciendo alarde de una paciencia que no creías tener y convenciéndote a ti mismo de que esto merece la pena.

El sol llega ahora a mi pecho mientras el atardecer se prepara, tan lento y a la vez tan rápido, que cuando quieres quedarte viendo fijamente al sol en cuestión de un pestañeo ya no hay nada que ver, solo ese color rojizo del cielo que se confunde con la delicadeza de un pintor mientras hace su obra; como jugando a ser Dios en medio de tanta zozobra.

Y piensas, y sientes, te dedicas a contar los segundos en tu mente. Sabes y tienes presente que la vida no es un juego como muchos creen, pues a pesar de ser corta, es precisa y justiciera, pues cuando menos creemos obtenemos lo que cosechamos. Por eso he ido guardando silencios que me tranquilicen en esta bulla; he ido guardando caricias que me calmen en esta angustia; sobre todo he escondido dentro mío un secreto que me mantiene vivo, una idea convertida en ilusión. Es un simple motivo para darle impulso a mis pulmones, una forma de decirle palabras de amor a mi corazón para que no deje de latir; creo que a pesar de tantos golpes en mis pies, hoy puedo sonreír con la tranquilidad que guardo en uno de mis bolsillos.

Ahora el sol llega a mi rostro, y tengo que cerrar los ojos por el golpe de los rayos de luz. Aprovecho este descanso para agradecer por cada uno de mis pasos, porque ahora, ahora que ya veo aquél barco en el horizonte, me doy cuenta que ha llegado la hora de partir, de terminar con esta situación y seguir. Ahora, mientras siento las olas muriendo en mis pies, mientras el sol me abraza con su precioso calor, entiendo que es un buen momento para dejar de contar los segundos en mi mente; quiero soltar el peso que cargo por el bolso en mi espalda, y sustituir cada mal recuerdo por la certeza de saber que no pasaré desapercibido, y que estas palabras encontrarán un nuevo destino.

viernes, 4 de marzo de 2011

Tu café descafeinado.


Por todo esto que he comentado es que le pierdo la pista a la preocupación, a la que lastima. Al menos intento convencerme de que la distancia entre tu corazón y el mío es un simple obstáculo que el tiempo se encargará de solucionar, porque hoy más que nunca estoy seguro que cada latido mío hace rima con uno tuyo.

Ahora te sientas, a mi lado, y tranquila tomas tu taza de café, descafeinado, como siempre, como de costumbre, como aprendí a conocerte del otro lado de tu espejo, que con tu mirada reflejaba la felicidad que sentías, a mi lado, y que hoy, a pesar de saber que la distancia es un puente, sonríes al recordar, al oler una vez más el café, el mismo, el descafeinado.

Puedes empezar a dormir, lentamente comprender, analizar, sembrar y esperar para cosechar. Quizás en un rincón del silencio logres escuchar con claridad el susurro de un pensamiento triangular, donde cada ángulo juegue a buscar tus labios, para besarte y disfrutar de ellos una vez más; donde cada espacio vacío en tu memoria se complete con la emoción de sentir adentro tuyo la esperanza de un momento como ayer, de un momento que mejora y que alivia con el paso de los días.

Mientras eso pasa le haces cariño a la nostalgia, una tarde amarga, sin sabor, con la desesperación de perder la elección, la oportunidad de sonreír, de verte una vez más. Y hay momentos donde no encuentras luz, donde cada motivación se esconde tras una idea sin razón, pero que explica, y que finalmente te hace entender, entender todo aquello que quieres tener.

Por eso encontrarme dentro de tus ojos nunca fue tan difícil, porque tu mirada, fija, en su austeridad incierta y preocupante, transmitía sentimientos de colores, que pintabas con cada una de tus sonrisas, y que me enseñaste a calcar en mi vida, como quien pretende hacer del recuerdo, una alegría.

No permitas nunca dejar atrás el pasado, sin al menos tener presente los puntos que son importantes. Porque cada detalle que te produjo dolor, al mismo tiempo te dió una lección. Gracias a cada errar en esta vida y tu forma de enfrentarte a tus miedos, hoy puedes sentir el orgullo de mantener la frente en alto, y dejar la cobardía en el frío de la inexistencia.

Una vez más llega la noche, y me buscas con intensidad, traes tu taza, te preparas el café, sales a la terraza, aquella vieja terraza donde hace años te enamoré; descafeinado como siempre, y ese olor característico en el ambiente, al lado de la frescura del viento por la noche; me buscas, te sientas a mi lado, como recordando el pasado. Y en la tranquilidad del silencio, un susurro se escribe en tu mejilla, pidiendo en un beso, una caricia; duerme preciosa, y recuerda quiénes fuimos, duerme y toma tu café, descafeinado...a mi lado, como siempre lo hiciste.

jueves, 3 de marzo de 2011

Suspiro de felicidad.


Conforme pasan los días siento cómo se va acercando el momento de dejar todo esto, de terminar un ciclo importante y abrirle la puerta a un nuevo destino, un nuevo plan de vida que se muestra como una linda oportunidad para seguir la ruta a encontrarme, a crecer y vivir con nuevas perspectivas e ideas, distintas formas de mejorar en algún sentido la vida de quienes quiero.

Tengo muchos sueños que he deseado cumplir, existen deseos que se cuelan en mis días como agujas tercas y necias, que procuran hacer de mi una persona con ambición y pensamientos positivos. No es fácil vivir en un ambiente denso, y aún así mantener una tendencia de ventaja mental, de perseverancia; es y siempre ha sido importante para mí ser consciente de que mi presente nunca determinará mi futuro; y que mi pasado lo aprendo a utilizar de manera que me beneficie, y jamás al contrario.

Porque si bien es cierto que la vida es difícil y cuesta recuperar las fuerzas que perdemos en cada lágrima, luchar es un increíble medio para sentir el orgullo de que cada acción en esta vida tiene una recompensa, de que existe un plan maestro precioso y preciso que muchas veces no entendemos, pero llega el momento donde cada pieza toma su lugar y convertimos cada lágrima en un sonrisa sin final, porque no hay mayor satisfacción en este mundo que, a pesar de que las cosas no vayan resultando como queríamos, mantenernos constantes en quienes somos y lo que creemos y al final, con un simple detalle y sorpresa descifrar el código que había sido nuestra tormenta, convertida hoy en la más dulce victoria.

Por eso insisto en tener constancia, en definir claramente nuestra forma de llevar la vida, creando una base fuerte que sea capaz de sobrepasar incluso los peores momentos sin tambalear su estructura. No podemos perderle el valor a los principios, pues son la primer arma con los que podemos combatir nuestra personalidad; no es más importante el que más calza, sino el que más logra defender sus creencias, sin importar lo que otros digan o crean.

No creo tener una verdad absoluta, pero al menos transmito mis ideas en lo que escribo, en representación de mi forma de ver la vida, y buscando poder ayudar a otras personas a formar un criterio con distintas perspectivas. Puedo verme en mis escritos igual que en un espejo, sin denotar ninguna distorsión en la imagen, porque la idea de ser transparente es una buena forma de cosechar credibilidad, y la credibilidad ofrece confianza y seguridad; tal vez dos de las cualidades que hemos ido perdiendo mas no debemos darlas por perdidas.

Recuerda que la vida es un detalle con detalles, que el secreto más oculto lo tiene una flor en su aroma, o en los rayos de sol por las tardes, tal vez en la frescura de la brisa o en el sonido de un piano. El secreto de esta vida no es ningún secreto en realidad, es sencillamente encontrar una manera de aprender a valorar cada pequeña cosa que hay a nuestro alrededor, y encontrar formas de mejorar el mundo. Y creo que ha quedado más que claro que una manera de mejorar lo que parece ya destrozado es una cálida sonrisa, una caricia o incluso un suspiro de felicidad.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Para reír, se tiene que llorar.


Por cada nuevo paisaje siento esta explosión de pensamientos que invaden mi cabeza, como recordando que un final se acerca y que es momento de acurrucar una vez más en mis regazos el deseo puro y transparente de crecer como persona, de acercarme a mí mismo y de tomar los últimos respiros exhalados en forma de palabras.

Voy recordando paso por paso el increíble camino que me ha traído a hoy; realmente una colmena de aventuras que sobrepasa cualquier pretensión, cualquie pequeña pero gran idea de lo que realmente es algo que jamás creí que fuera. Puede que se pierda en un rincón de mi reojo, las ideas claras y concisas de lo que no quiero que sea algo que ya es. Un laberinto de frases juegan a en mi mente colarse, y hacer de tripas, corazón.

Perdido muchas veces en el vaivén de este barco, he viajado por los mares de la tristeza y la decepción, pero jamás le he permitido a las nubes hacerme dudar de la existencia de las estrellas, pues en los peores momentos de este proceso he encontrado una puerta de escape en estos párrafos que hoy se detienen eternamente.

Cada momento que he creado con mis acciones han ido constituyendo una institución de enseñanza con la potestad de crear en mí a una persona mejor cada día, abierta a entender que las perspectivas no se limitan a las circunstancias que vivimos, sino que se moldean con la actitud y los pensamientos que vamos sintiendo. Por eso, ciertos puntos de vista se muestran hoy como las mejores alternativas a un camino enredado, maldoso y con espinas que en tantas ocasiones jugaron a matarnos, a hacernos perder un poco de nosotros.

Pero la verdad es que en lo que escribo está lo que pienso, y trazo una línea clara que me lleva a la persona que quiero poder ser; un cuadro pintado con los colores de mi vida, una pintura en la que utilicé pensamientos como pinceles; ahora que el tiempo pasa y dejo atrás muchas cosas, voy entendiendo lentamente el sentido de los errores, el sentido de las desviaciones; entiendoo que en esta vida para reír, se tiene que llorar.

martes, 1 de marzo de 2011

Crítica


Creo que en esta vida nunca vamos a realmente entender cada cosa que nos quita la paz, tal vez podamos ser capaces de sobreponernos y a terminar aceptando ciertas cosas que creemos sin sentido; pero al final, el diseño subjetivo que va adquiriendo año tras año el mundo, se convierte en una puerta de salida para las locuras que encuentran su lugar en el vacío.

Puede que con palabras más o palabras menos pueda decir lo mismo, pero el mecanismo de sociedad que tenemos mantiene un bajo perfil en cuanto su lógica matemática y calculadora de un planeta que alardea con ser tecnológico y avanzado. Tantos secretos guardados en tan pocos cerebros; tal vez si el mundo conociera con detalles cada aventura del ser humano en su intento por jugar a ser omnipotente, podríamos en conjunto buscarle solución a este misterio sin juicio.

Incoherencia tras incoherencia, vamos haciendo caminos marcados con boronas de pan, tal vez para algún día retomar el sendero justo, el equitativo; palabra que no existe en el diccionario de los exitosos, como otras que también podría escribir en este mismo párrafo, pero las reservo para no sesgar la opinión del que lee. Piénselo.

Un día, de repente, una persona juró tener la idea de la historia, para suplantar en esta tierra la humildad con la avaricia. Nadie reclamó, y si lo hizo creo que murió. Gracias a la construcción de este orden mundial hoy podemos ser testigos de las mayores plagas y mafias de la historia; ladrones de cuello blanco, corruptos de saco y corbata; violadores con la cruz en el pecho.

Y no era difícil de suponer que hacia eso nos llevaba el tren, un destino evidente que se ha convertido en una realidad elocuente. Ahora las paradas en este transporte solo se dirigen hacia un mismo norte, donde vale más un papel impreso que la lágrima de un niño hambriento; donde vale más una casa vacía que una familia sin hogar.

Podemos darnos el lujo de tener unas cuantas personas sumergidas en absurdas cantidades de dinero, mientras un continente entero suplica por agua potable; podemos permitir que los bancos se roben las casas, de aquellos que la han luchado por años.

Pero aquí no ha pasado nada, y el poder es el mismo con distinta máscara. Los que están arriba, quieren seguir subiendo; los que están abajo mueren por al menos respirar. Creo que mientras no cobren el aire que inhalamos todavía nos quedan ciertas esperanzas de seguir luchando.

lunes, 28 de febrero de 2011

¿Quién soy?

Tantos días escribiendo, he ido desangrando en palabras mis sentimientos; unos son ambiguos, otros no tanto, pero en el fondo todos guardan un secreto enredado, una mentira hecha verdad o una intención convertida en acción. Han habido tantos momentos donde he sentido que escribir es simplemente una forma de desahogo; hoy me doy cuenta que es mucho más que eso.

He ido cultivando frases que riego con el agua de la honestidad, pues he llegado a entender que ser fiel es una cualidad personal que hay que poner en práctica con uno mismo; si no puedes mantenerte fuerte y terco en tus ideales, muy probablemente no vas a poder hacerlo con otra persona. Recuerda que cada instante que pasa el segundero de tu reloj no lo devuelve, el tiempo camina cada vez más rápido apesar de lo que puedas llegar a querer.

Y en una vida que no da tregua, en un camino que nunca se detiene, hay que ser personas suficientemente concientes de quienes somos realmente; y no se trata de tener un puñado de valores que muchas veces se contradicen unos a otros, o valores "convenientes" que aplicamos en ciertos momentos y en otros no.

Se trata de ser personas transparentes y claras con nuestros propios pensamientos, forjando ideas concretas de los aspectos fundamentales en nuestra vida y nuestras relaciones interpersonales; se trata de poder leer al revés cuáles son cada uno de los pilares que sostienen nuestra personalidad y actitud en la vida.

Porque pensar que vivir se resume en malgastar el tiempo cobra una factura muy cara; el presente puede parecer eterno, pero en un abrir y cerrar de ojos te vas a topar más viejo y con menos oportunidades, tal vez en ese preciso momento desearás volver el tiempo atrás para valorar cada segundo de la mejor forma posible.

En esta vida el objetivo es ser feliz; la felicidad se convierte en la piedra angular de cada uno de nosotros, donde ponemos a prueba constantemente nuestro deseo de respirar el aire o ver un nuevo amanecer. Pues una persona que no sea feliz está condenada a sufrir la desdicha que trae no haber sabido elegir.

Define los colores de los lápices que usarás para pintar un dibujo de tu futuro, no hay nadie más que tenga la posibilidad de hacerlo, porque sea como sea eres el único dueño de cada decisión que tomas, incluso de las que parecen más tontas y sin importancia, pues en un mundo de detalles, hasta las pequeñas cosas pueden derribar montañas.

sábado, 26 de febrero de 2011

A veces para ver, tenemos que cerrar los ojos.


Justo luego de terminar la conversación fui entendiendo mil cosas diferentes que nunca antes había sido capaz de entender; a veces es necesario cortar por lo sano una parte herida de una planta, y luego vuelve a nacer, nueva y rejuvenecida, sin las heridas que la manchen ni etiqueten su pasado. A veces para ver, tenemos que cerrar los ojos.

Sus palabras quedan guardadas en un casillero de mi mente, donde pretendo mantener bajo candado los recuerdos que fuimos construyendo, pues luchar contra el presente es una batalla que normalmente se pierde, por eso creo que apartar del camino las cosas que me pierden es una buena estrategia para comenzar a vivir. Es un momento de analizar, es mi momento de interiorizar, de aprender a valorar y a corregir los errores de ayer.

No se vale pensar que lo que fue, será; no es justo desmeritar cada paso que has dado, pues cuando menos lo piensas más lo entiendes, cuando más lo sientes más aprendes. Porque el sueño que tienes cada noche, de ver un futuro donde lees su nombre, es más que una opción perdida, es la puerta que se abre para escoger sobre tu vida.

Recuerdo el frío que hacía, y el viento golpeando mi cara; hoy, cada cicatriz en mi corazón que lleva su nombre me motiva a seguir, a sentir el orgullo de luchar y saber que puedo dormir con una consciencia limpia, y eso, eso no tiene comparación con nada. Porque a través de los años me he ido conviertiendo poco a poco en quien soy ahora, porque a través de estos años he ido madurando con mi memoria.

No es fácil, sentarse al lado del silencio y pretender escuchar lo que quieres oír; no es fácil dejar el tiempo pasar, sabiendo que con cada día más lejos están; es difícil saber que el mejor camino es el que más te lastima; es difícil aceptar que la vida tiene su propia forma de andar.

Por eso resulta importante tener presente los sueños que te llenan los pulmones cada día; tomar de la mano al destino y vendarnos los ojos y la boca; aceptar que en este mundo hay un plan superior dispuesto a regalarnos sorpresas; disfrutar por las noches de la oscuridad y bendecir cada una de las estrellas. A partir de hoy tienes que entender, que la persona más importante del mundo eres tú, y si aprendes a valorarte, tal vez el peso sea menor.

viernes, 25 de febrero de 2011

Cuentas año tras año.


Pasan los años, y conforme vas desarrollando la madurez en tu mente, cada pequeña partícula de tu cuerpo se enamora más y más de la vida. Llegan momentos en el camino donde decides detenerte un instante, para ver por el retrovisor lo que has ido cosechando, cada logro; incluso cada intento fallido. Pero recordar la lucha que has dado es una inyección de motivación que cada uno de nosotros necesitamos

Cuentas cada año, y nunca dejas de contar. Exactamente como tienes que hacerlo, recuerda: nunca dejes de contar. Pues la suma de cada dígito en tu edad, es la equivalencia de mil caminos hacia la felicidad. Lo importante, a final de cuentas, es el orgullo y la tranquilidad, de saber que crecer es cuestión de aprender y corregir. Cada error, cada mal paso que has dado se convierte en una nueva lección que interiorizar, y por supuesto, una enseñanza que compartir.

Justo cuando sientes el pánico de llegar casi a los 40 años de edad, es el momento donde te das cuenta que la vida simplemente inicia, pues todos los años para atrás te han servido para cultivar cosas buenas; para sembrar en tu vida y en la de los demás muchos motivos para querer avanzar. Es el momento perfecto para entender que esta vida hay que vivirla, hay que sonreír cada mañana y agradecer al Dios eterno por poder respirar; es el momento ideal para escuchar los pájaros pidiendo lluvia, y hasta disfrutar un poco de lo malo, pues al final, cuando el tiempo pase, no habrán más que carcajadas bañadas en recuerdos, unos tristes y otros no tanto, pero que al final se confunden en una inmensa alegría.

No es cuestión de asustarse, es de sentir el orgullo; la paz y tranquilidad que ofrece una consciencia tranquila no se compra con nada en este mundo; el secreto de la vida se esconde en cada vela que apagas año tras año sin perder de vista a quienes tienes a tu lado, pues ellos, las personas que te quieren y acompañan, son un puente que te llevan hacia la felicidad, una manera compartida de crecer, de soñar juntos y de sentir el calor de quienes más lo necesitas.

Por eso escribo hoy palabras que exhalen alegría, en cada sílaba de este escrito dejo plasmado un sentimiento que piensa, que motiva; un incentivo para tu vida, y que con los mayores deseos de éxitos en el resto de ella, dedico lo que recito a quien esté en su día. Aprende a ver el mundo con nuevos ojos cada mañana, que la ilusión nunca acabe; que las ganas de hacer el bien se multipliquen y que no exista otra cosa más que bendiciones en los años que vienen.

Y cuando sientas que hay mucha presión, que los años han ido dejando una marca en tu corazón, date un momento para respirar, dedicale minutos a un ejercicio para analizar, en donde recuerdes cada lucha, cada derrota, cada momento de alegría inmensa y, ante todo, recuerda que Dios te trajo a este mundo con un objetivo, eso bastará para querer amanecer un día más.

jueves, 24 de febrero de 2011

Rompecabezas.


De repente se desordena el rompecabezas y las piezas vuelan, intersecandose en el aire; tan desordenas y sin sentido. Por momentos te pasa por la mente que nada encaja, que no hay razones suficientes para seguir, y la motivación de tu vida queda sobre un hilo. Caes varias veces en la misma duda, la misma razón que te tiene hoy aquí.

Hace unos años pensabas en hoy, en el momento donde las cosas tocaran fondo y comenzaran a subir; recuerdas bien claro en tu memoria aquellos días de tristeza y dolor, donde te decías a ti mismo que la vida poco a poco giraba, y si ayer estabas abajo, mañana definitivamente estabas arriba. A pesar de la ciencia de esta idea, y tener presente que volveremos a estar abajo, la ilusión que regala la simple idea de estar arriba es una manera de seguir adelante.

Y en eso se resume todo; a veces las piezas tienen que desordenarse, a veces toca volver a armar desde cero para alcanzar realmente un sueño. Puede que cada momento te confunda, y te haga creer mil cosas distintas, incluso puede que con el tiempo todo vuelva a estar mal, pero lo que importa, lo que realmente importa es saber que de una u otra forma, con lucha y perseverancia, vamos a estar arriba.

Una postura mentalmente positiva es como un arador de tierra, que prepara nuestra vida de una mejor forma, de una manera más sabia e inteligente para llegar a la cima de nuestras metas. No creas que la vida es de color de rosa; pero tampoco compres la idea de que no puedes llegar a ser feliz; es más, la dificultad de alcanzar ese estado de alegría constante y prolongado es exactamente el ingrediente que le agrega todo el sabor a la victoria.

Por eso, cuando estés intranquilo, sin poder conciliar el sueño, imaginando cada noche que tu futuro parece no tener norte, trata de pensar que existe un plan maestro, superior, capaz de sorprendernos de gran forma, repleto de sorpresas y un saco inmenso repleto de ilusión, el alimento de esta vida, el alimento de cada día.

Es fácil dejarnos caer en el pensamiento más cercano a las circunstancias, y a partir de ahí crear ideas preconcebidas sobre el futuro cercano, pero la realidad es que cuando llegas al peor momento de tu vida, lo único que puede pasar es que busques nuevas formas de vivir, de crecer; y sobre todo, de ser feliz. ¡Ánimo!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Giros.


Solo dos, una tarde cualquiera, una para compartir; solo dos fueron las veces que te vi pasar, y bastaron para entender algunas cosas que pasaban desapercibidas bajo la sombra de una muestra de asombro. Puede que el momento sea eterno, o a lo mejor es efímero, nostálgico, con inmensas ganas de dejar todo a un lado y simplemente vivir, respirar. Solo dos.

A veces cuestiono el hecho de que bastaran dos veces para captar la idea sobre las olas; una manera de responder a la pregunta sería descubriendo los puntos claves de aquella traición. Y claro, todo se define conforme se piensa, cada pequeña partícula de nuestra consciencia es una percepción abstracta de una idea preconcebida. Pero bueno, en resumen, bastaron dos.

Quiero creer que el significado de esas lágrimas sobre la hoja en la que escribes reflejan una clara intención de alcanzar la paz que dejaste olvidada un tiempo atrás; no existe razón suficiente para permitirnos sufrir en el presente, sin al menos darle la oportunidad a una enseñanza; una que otra vez, la esperanza de llegar a crecer es el alimento de la vida; es la manera más limpia de agradecer por cada día.

A veces hay que insistir, de ahí que me parezca tan extraño que fueran solo dos veces las necesarias para entender. Puede significar que poco a poco voy creciendo, y madura mi forma de pensar. Razonar de manera clara es un ejercicio para cuidar la cordura, muchas veces es más difícil ser parte de uno mismo que ser parte de un todo.

Solo dos veces, y cruzamos las miradas; en tus ojos aprendí a leer que la sonrisa es una forma de querer, y la delicadeza de tus manos fueron la tenue manera de aprender a esperar. Cuando la paciencia encuentra su curso, y el cuidado es parte de la ecuación, el resultado es potencialmente mejor.

Solo dos, y con cada segundo que pasa me sorprendo más; solo dos veces bastaron y ahora mi vida da un giro inesperado.

martes, 22 de febrero de 2011

Nueva.


Nueva mañana con la frescura de un rayo de sol que ilumina mi cara, tanta energía que se desahoga en luz, el alimento de un respiro es casi tan completo como el motivo de una sonrisa sin aparente sentido; un secreto que guardo aquí en mi pecho, unas palabras que quieren salir y expresar mis deseos de vivir.

En lo que dura el respiro de una rosa, me he percatado de una cantidad increíble de razones, razones que muchas veces creemos ausentes, voces que en tantos momentos no escuchamos en nuestras mentes; al final, en una tarde cualquiera, la simple imagen o presencia de una flor puede desequilibrar todas tus preocupaciones.

En cada empaque de la vida, una caja de secretos donde descansan en silencio tus sueños; en cada segundo, en cada rincón del planeta, justo donde menos lo creas y cuando menos lo esperes, encontrarás una serie de frases unidas en párrafos, y serán las palabras que se hacen llamar "mágicas", las mismas que convierten tus deseos en sueños cada noche, y descansas mientras alcanzas lo que quieres.

Duerme, y aprende a disfrutar cada instante de la vida, imagina que en este mundo todo calza para ti, y que las notas de cada canción se escriben mientras hablas; no dejes que una tormenta te ciegue, no te permitas perder la perspectiva, y a cada momento malo encuéntrale una alternativa, una nueva forma de disfrutar la derrota y tomar ventaja de cada pérdida.

Todos llevamos un saco de emociones y experiencias, a veces se vuelve tan pesado en apariencia que no encontramos una forma de mantenernos en pie; en algunas situaciones la piedra en la que te tropiezas se convierte en una increíble maestra, puedes pretender que el dolor te lastima y te enojas, pero a final de cuentas aprendes a tener cuidado.

Es la simpleza de las cosas el detalle más precioso de vivir; es cuestión de aprender poco a poco a distinguir razones y circunstancias; un entorno de desconsuelo es muchas veces parte del anzuelo que te obliga a perder vida, a perderte en lágrimas. Pero todo depende de ti, cada decisión y cada forma de actuar, es simplemente una nueva forma de aprender a caminar.

lunes, 21 de febrero de 2011

Trescientos.



He intentado mantener constantes los esfuerzos de estas palabras por prevalecer, ser fuertes, y expresar en sus sonidos al leerlas el significado real y puro de cada sentimiento que ha ido forjando mi forma de ser, de ver la vida y de luchar. No me he guardado ningún resentimiento, y los secretos se deslizan entre párrafos y líneas.

Alguna vez te preguntaste cuánto valen las palabras que escribes, las que dices, incluso las que callas. Pensar en dejar atrás cada motivo de despertar es como pretender que la vida es un juego de azar en el que no tenemos nada que aprender. A veces, en esta vida, necesitamos tocar el fondo, ese lugar repleto de lágrimas y dolor, para entender tantas cosas que pasarían desapercibidas.

Un instante se hace eterno, y los segundos mientras avanzan se vuelven piedra; momentos que nunca volverán, desastres del pasado que enfrentarán a un futuro prepotente e inesperado. Pero el lápiz y el papel, juegan a ser esclavos del ayer, y me permiten hacer que mi vida dure un poco más, lo necesario para acercarme a entender un poco las razones para luchar.

Leer, entender, recapacitar e interiorizar. El ejercicio de una mente que escribe se refleja en la simple intención de querer ser un medio, un puente de ayuda para todos los que vivimos situaciones especiales, situaciones similares. Alcanzar una empatía importante se convierte, y ha sido una de las principales intenciones de todo esto; porque de nada vale escribir palabras mudas para el corazón de una persona, mi intención se resume en ser parte de una ayuda, una forma diferente de descubrir un lugar apartado donde todos somos iguales, y sufrimos los mismos dolores, disfrutamos las mismas alegrías.

Quiero seguir compartiendo ideas, escribir con tinta permanente en la consciencia de mucha gente; tal vez, llegar a lugares más allá del corazón, y tocar con alguna frase a cualquier persona que lo necesite, que le sirva. Tantas páginas aquí abiertas, se han convertido para mí en una esponja, donde he ido absorbiendo cada detalle de mi vida, una pintura del presente, un cuadro de mi circunstancia; lo pinto diariamente con todas estas palabras.

Mientras leo en este cielo estrellado, cada centímetro de mis sentimientos, y entiendo lentamente el significado de todo esto; mientras en la luna siga el reflejo del sol, y me sirva como impulso para no despertar a mis sueños; mientras por las mañanas la brisa fresca me robe una sonrisa; mientras tenga un solo motivo para vivir, voy a dedicarle tiempo a mis emociones, y las voy a calcar en un papel y con un lápiz, voy a decorar mi vida con la delicada estructura de un poema, un cuento o un ensayo; para de alguna forma colaborar con un mundo que pierde valores; donde los sueños son robados por la rutina de una vida desperdiciada por la codicia.

Aunque no compartamos ideas y a pesar de que no siempre me entiendas; detrás de este teatro de verbos y adjetivos; de sorpresas y acertijos, existe un mundo aparte al cual puedes ir, en donde todos juntos podemos intentar entender el secreto de un silencio, del vacío, de la amargura y el dolor; pero ante todo, podemos valorar de una mejor manera el valor de una sonrisa, de un simple gesto de cariño y una palabra de aliento.

**300**

sábado, 19 de febrero de 2011

El sentido de la noche, de ésta noche.


Era una luna inmensa, de esas que solo ciertas noches regalan a las estrellas. Era un frío que despedazaba cualquier intención; recuerdo aquella lagrima desesperada bajando por tu mejilla mientras me despedía. Tanto frío, un atardecer y la nostalgia de poderte perder; siento un nudo en el pecho, siento la tristeza abrazándome en silencio.

Tantas palabras dichas, algunas calladas; fue una conversación tranquila, pero con sentimiento melancolico; quiero volver el tiempo atrás y llegar a aquél día cuando te conocí, cuando tu mirada me cautivó y la frescura de tu olor llenó mis pulmones de alegría e ilusión.

Puede que ahora todo terminó, puede que el final no tenga razón; pero a veces en esta vida las cosas funcionan como menos esperamos, a veces hay que perder, para realmente ganar; a veces te tengo que dejar ir, para luego tenerte hasta el fin.

Mientras cada centímetro de mi cuerpo suda lágrimas de tristeza, mientras mi mirada sea austera, silenciosa y un tanto dolorosa, mientras cada sueño parezca desvanecerse, mientras duerma sin escuchar tu voz por las noches sentiré que cada día más encontraré una nueva razón, para lentamente hacer un plan en mi mente, uno que me permita de nuevo tenerte.

Por ahora, es tiempo de sentir el dolor, de dejar atrás esta historia de dos. Por ahora, me toca acercarme a mí, y escuchar con cuidado las cosas que quiero; pretendo encontrarme en cada instante y escribir nuevos cuentos, nuevas ideas; tal vez muchos nuevos poemas.

Adiós, y con estas líneas me despido de tu amor. Y con cada momento, la ternura de tus besos chocarán con mi memoria; en cada rincón de mi rutina, una foto del recuerdo o una imagen de nuestro amor; busco colores que me permitan teñir esta emoción que tu despedida me hace sentir; doy gracias a la luna y sus estrellas, por darle energía a cada una de mis células. En esta noche, en esta noche todo parece perdido; es esta noche la que me da el sentido.

viernes, 18 de febrero de 2011

Proceso.


Evacúo una duda, de esas que suenan y suenan, necias y tercas en la mente, la conciencia y tal vez un pensamiento desdibujando mi presente. Poco a poco voy sintiendo como pierdo partes de mi, se van apartando sonetos y rimas; recuerdos y alegrías; deseos y sonrisas. Voy dejando atrás mío un rastro de vida; un camino hecho con pinceladas de emoción.

Mientras cierro mis ojos y respiro el aire de la noche, imagino cómo sería mi circunstancia cambiando detalles que resultaron incoherentes, momentos que echaron a perder el delicado paisaje de un viaje por el bosque, o uno por el mar. La arena en mis pies, el sol, el mar, la brisa cálida y mi mano unida a la tuya.

Qué tal que me acompañes a descubrir en secretos, tantos motivos de vivir, de creer y seguir. Quiero tenerte a mi lado, y poder beber fuerza de tus besos; quiero una simple ilusión que me permita tener la intención de esperar un mañana; quiero que seas tu y nadie más quien me despierte con su voz, y me llenes la vida entera con tu simple presencia.

Pero de pronto, un escalofrío que viene con la soledad, un instante, uno nada más. Y a partir de aquí, en adelante, no existirás; ni siquiera alguien en tu lugar. Quiero poder escuchar los susurros que grita mi corazón; quiero poder disfrutar de la vida que me regaló Dios; poder sentir mil sentimientos sin pensar, no cuestionar un arrebato de pasión; quiero, ante todo, sentir que sé quién soy yo.

Y aunque duela, y un impulso de tristeza se cuela entre mis sueños, entiendo claramente que esta vida, de lágrimas y sonrisas, es como un juego de ajedrez, cada paso, cada movimiento depende de analizar lo que viene, tanto mis movidas, como la del rival. Esta vida, en sus secretos y apatías, es un simple juego de mesa; donde el que gana o pierde no es nadie más que uno mismo.

Puedes aprender, y acomodarte a las reglas; o puedes ser diferente y encontrar a quién te entienda. Al final, lo único que va a importar, es la suma de sonrisas que lograste sacar.

jueves, 17 de febrero de 2011

No te has ido.


Aún no te has ido; mientras tanto espero en un rincón de mi vida para decirte adiós. Despedirme para siempre de tu recuerdo, la tristeza viene con el viento; simplemente no hay más por dónde seguir, ni camino por el cual avanzar. Compartir estos instantes con la melancolía de un arrebato de amor, con ese sentimiento ahogante de saber que ya no somos los dos.

Pero al perecer es el mejor camino, la mejor decisión; pues el paso del tiempo me ha alejado de tu destino. En cambio, hoy arrebato papeles al cielo, donde tenía escritos en mi corazón todos los sentimientos que se han ido perdiendo; aquél detalle que se me cayó en el bosque es la respuesta a cada pregunta que tengo.

Duele, ver hacia atrás sin tener las ganas increíbles de llorar, de sufrir, de lamentar y tal vez de arrepentirme. Quizás sencillamente no es un juego de tiempo, sino de intentos; luchas y luchas que no fueron perdidas, pero que hoy quedan al otro lado del muro, detrás de tu vida y lejos de la mía. Al menos espero que recuerdes cada instante que vivimos juntos con sonrisas y caricias, al menos espero que recuerdes aquellos días.

Escribo estas palabras con un nudo en mi garganta, y en cada párrafo dejo caer una lágrima que me destroza. Duele decir adiós, duele dejarte ir; pero tiene sentido si es lo mejor para los dos. Siento cómo se quema mi pecho, cómo el silencio de tu voz me lastima los oídos; pero ante todo, sé que es lo mejor.

Ahora, me toca aprender a vivir; dedicarle sonrisas a los amaneceres y sentirme ogulloso al cerrar los ojos para dormir. Me toca descansar un sentimiento, dejarlo morir; poco a poco la dulzura de esta vida me hará volver a creer. Y ante todo, sé que lo mejor viene para los dos; bendiciones que vienen con la brisa del atardecer; miro frente al lago cómo se aleja de mí, una hoja flotando; lleva tu recuerdo, se lo lleva muy lejos.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Avanzar.


En la tarde, entre el sillón y las risas; el sol, el deseo y tu olor a mujer. Quiero beber de tus besos y comenzar a disfrutar las cosquillas de la ilusión; aprender poco a poco a dejar atrás los miedos y el dolor; llenarme intensamente de tu vida, de tu fuerza y motivación.

En el brillo de tus ojos, el reflejo de tus antojos; incluso en tus creencias y despistes. En cada hilera de mi vida quiero plantar semillas de alegría; semillas con un rostro tatuado, la cosecha de cualquier enamorado.

Listo, preparado para el cambio, para el día nuevo, el sol caliente, la brisa fresca, el deseo, la nostalgia, incluso el dolor de dejar una etapa. Un atardecer, el silencio, la forma de envejecer en solitario y empañar el vidrio del pasado.

Hoy, al despertar, supe que algo en definitiva tenía que cambiar. Al analizar en frío mi vida, descubrí malas intenciones, malas movidas y jugadas erradas. Entendí que el camino que venía siguiendo hace rato no tenía congurencia, que todo lo que creía se encontraba en mi tristeza.

Quiero ordenar mis ideas en palabras, para expresar de esta forma las cosas que voy sintiendo, pero la sombra de un recuerdo, guarda en su bolsillo una receta de dolor, un secreto que ensucia todo intento de luchar.

Quiero saber si deseas acompañarme, y llevar de mi mano el proceso de seguir adelante. Quiero que cuides de mis besos, mientras recobro el aliento de esta carrera sin final. Puedes ser para mí como un consuelo, una palabra o un simple abrazo.

Mientras todo esto pasa, quiero refrecar mis ideas, mi mente, mi pensamiento y mi vida; quiero darle respiración, aire a mi circunstancia, tal vez dedicarme un instante, un momento donde encontrarme; y coquetear cada instante con mi destino, encontrar mi camino y seguir, caminar; caminar sin ver hacia atrás.

martes, 15 de febrero de 2011

Un secreto.


Guardo un secreto en mi bolsillo, donde escondo ciertos detalles de mi vida. He sentido en muchos momentos el deseo inegable de hablar, de reír y recordar; pero no es tan fácil cuidar mientras duermes, no es tan sencillo encontrar cuando te pierdes. Veo la luna por las noches, sintiendo el frío del viento, el que me despierta de un sueño sin final; una forma oblicua de analizarme.

Son muchas cosas que no digo, muchas ideas y anagramas que dibujo en las cortinas; y veo la sombra de quien fui, la veo marchitándose en el pasillo, caminando mientras se aleja de todo recuerdo, de todo querer; o del simple hecho de vivir. En la memoria que vuela con una estrella fugaz, es donde siempre busco estar, y encontrarme tan perdido, tan alegre, como el que sabe que nada tiene y aún se divierte.

Tengo sueño, pero descansar mis ojos es un desperdicio del tiempo. Nada alcanza, y entre mis cobijas tirita mi mirada en la oscuridad; veo, lejos de mi habitación, un futuro que guarda un regalo mayor, tal vez, aunque solo tal vez, una vida sin dolor. Puedo abrazar mi almohada en este instante y suplicarle a mi mente sentir el calor de cuando te tengo presente, porque no hay nada ni nadie sobre este mundo que me haga respirar tan profundo como cuando te siento cerca.

Silencio, me ensordece el sentimiento de querer escuchar tu voz, recordándome que entre esta tormenta hay una salida; tu voz susurrando hermosas palabras de amor. A pesar de un recuerdo de dolor, de gritos y traición, entiendo que hay mucho más allá afuera, puede que sea un mundo difícil, pero sé que si te tengo a mi lado no habrá desconsuelo que me sacuda, no habrá nada que me provoque duda.

Y entonces pienso, e imagino no tenerte. Es en este momento donde recapacito, para entender que la vida es mi vida, donde el dolor de una lágrima me toca sufrirlo a mí, donde el dolor de verte partir..es uno que tengo que sentir.

Guardo mucho más que un simple secreto en mi bolsillo, pues me recuerda quién he sido y quién quiero ser.

lunes, 14 de febrero de 2011

Morir leal.


Una tarde, un silencio que se convierte en pensamiento; el deseo increíble de correr, de saltar; sentir la vida, la sangre por las venas, las delicias, los miedos; oír en el fondo el agua, un río que corre y desangra emociones. Sería más simple cumplir deseos, mentiras piadosas que se mezclan con la dulce sensación de saber que te acercas a mi corazón.

Mientras caminas, te veo y me pierdo en tu aroma, la frescura de tus labios; es como sentir bajo mis pies la delicadeza del zacate al amanecer. Una forma de creer en la vida, y de inmediato te siento tan cumplida; ven, y juntos en este juego aprenderemos a querer, a desear sin temer.

Tantas veces te encontré en mis miedos, en el peor momento de todos mis tormentos, pues eras puerta, que se abre en la oscuridad, y tu aire, el que respiras y sale por tu boca, es el alimento de mis pulmones para amanecer con fuerza cada día, para disfrutar del sol todavía; sin aquél sentimiento extraño de sufrir, de querer sin poder y olvidar cómo te amé.

Y como todo, llega el final. Momento de decir adiós sin ver para atrás, para alcanzar nuevas etapas donde la ilusión sea mi norte, el motor de toda intención. Siempre todo consistió en llegar a una misma conclusión: entender de una vez por todas que si vivo y sonrío es por mí y nada más. Porque me he perdido en el veneno de tus ojos, mirada cálida y penetrante que impulsa mi motivación.

Pero ahora la vida es otra, y con ella, yo también. He dado paso a un nuevo estilo, una nueva mecánica de aprender. Puede que sea difícil, pero en definitiva debe de ser la mejor opción; al menos para mí. No significa que esté mal dedicarte un par de poemas, una emoción, tres deseos profundos de llegarte al corazón; pero la vida es más que buscar: es encontrarse. Y de una u otra forma he sentido que mientras más te busco, menos me encuentro.

Entendí el primer paso, y aceptar el hecho se convierte en un obstáculo más que me lleva a mi entera felicidad. Puede que llegue el día de ver en retrospectiva, y simplemente agradecer por cada lección que he ido aprendiendo; pues si bien es cierto falta mucho por aprender, siento que he corregido bastante en mi vida, y eso me convierte en un motivo de orgullo y en un empujón para seguir.

El dolor nunca dejará de existir, pero sí el pensamiento absurdo de que no hay manera de ser feliz.

Ahora duermo mis ideas y les cantó una canción en forma de poema; para al despertar sanar las heridas que el pasado ha ido dejando. Quiero compartir mi vida con una persona, que sea valiente y que me quiera. Pero ante todo, quiero poder morir con la certeza de que fui quién quería ser, fiel y leal a cada principio que tomé como propio; morir con la consciencia clara, descansada; morir con una sonrisa pintada.

sábado, 12 de febrero de 2011

Un deseo peligroso.


Simplemente una palabra, un gesto; y mientras hablas, yo callo, te veo. Disfruto el color de tus ojos y me pierdo en tu mirada, en tu forma de hablarme; con la forma que tienes de provocarme. Un momento inoportuno, un deseo peligroso; si tan solo pudiera disfrutaría de tus labios, disfrutaría hasta enamorarlos.


Pero el tiempo no es el mismo, y las circunstancias, la dificultad del camino. Pero al pensar constantemente en ti, hay una sonrisa buscando salir. Porque en medio de todo esto, te conviertes en una luz, en una linda emoción, de hablarte y que me hables, de escucharte y que me escuches.


Quiero que me acompañes a un lugar distinto, donde mis deseos sean completamente cumplidos. Tal vez ahí sería más sencillo, y la determinación de besarte no encuentre obstáculo. Una mañana como esta la he imaginado al lado tuyo, y verte fijamente a los ojos y contarte cuentos que me llenan, que me motivan. Quiero hacerte parte de mi, quiero poder convencerte de lo que siento.


Lo que callo, lo sabes, pues lo susurra mi mirada a tu corazón; hay tantas cosas que sueño por las noches, y en las mañanas solo te pienso; desearía tenerte cerca mío, y juntos respirar el mismo aire, el que da vida y alimenta lentamente nuestro amor. Pero a pesar de todo, te siento tan cerca, que no existen muchas cosas en este mundo que me desmotiven; no desde que existes en mi vida.


Una idea entre pensamientos; un deseo sin consentimiento; una luna sin estrellas y la nostalgia de un pasado sin futuro; un momento de arrepentimiento y un sol que no calienta en las mañanas; un deseo que me vuelve loco de besar tus labios tan preciosos; un instante de pasión perdido en lo sensato de la razón. Cómo dejar a un lado lo que siento; cómo sacarte de mi mente desde el comienzo.


Por eso escribo, para desahogar lo que siento; para poner en párrafos con sonido las canciones que voy sintiendo, para escuchar entre el sonido de la tormenta, aquellas cosas que me mantienen alerta, despierto; con ilusión. Extraña sensación que se mezcla con la confusión de no saber elegir y perder el sentido de la consciencia.


Respiro lentamente, un bochorno, suspiro; una tensión delicada y un vacío en el corazón. Acompáñame, llevemos esto juntos; pues si el destino tiene su tinta en este cuento se convierte en un regalo del cielo para nosotros.