lunes, 15 de noviembre de 2010

Una noche nueva, una noche diferente.

Saboreo la frescura de la novedad.
Ese dulce a sorpresa que me invade.

El caramelo de la incertidumbre.
Que mezcla sentimientos en el estómago.

Una noche nueva, una noche diferente.
Un sueño que pesa, una historia que pasa.

Un camino que cambia de rumbo.
Una sensación extraña.

Quisiera calcar el sentimiento.
Y que salga impreso en palabras.

Desearía tanto poder expresar el laberinto.
Donde se pierden buscando la salida.

Todos mis pensamientos más cuerdos.
Le subo los ruedos a mi consciencia.

Para mantenerme con sentido.
En esta ruta que parece incierta.

No perder el norte, ni rebuscar lo perdido.
Que después de tanto, olvido lo que recuerdo.

Poco a mucho, como un río.
Que nace en montaña.

Muere en el mar.
Y se acostumbra a esta rutina sin dudar.

Cuando camino por el barro.
Me ensucio la razón.

Y cada decisión se vuelve densa.
Se nubla cada fragmento de información.

Se vuelve inútil seguir las estrellas.
Las que se borran por las mañanas.

No puedo caminar solo de noche.
Me pierdo en medio de la nada.

Aunque tenga definido el destino.
Solo siento que me encuentro perdido.

Si te pidiera que me ayudaras a encontrarme.
¿Me ayudarías esta tarde a lograrlo?

sábado, 13 de noviembre de 2010

Justo como hoy, y aquí estás.


Hoy, igual que otros días.
Vengo a decirte muchas cosas que siento.

Tantas conversaciones.
Tantas discusiones.

El sueño extraño de un ideal que quiero.
O tal vez simplemente pedir lo que merezco.

Por momentos siento que me escuchas.
Que eres mucho más que una intención.

Más que una linda ilusión.
O que una simple traición.

Porque cada vez que te hablo.
Me siento escuchado.

Como pocas veces lo he sentido.
Como pocas veces lo he querido.

Y en los peores momentos, sacas un rato para mí.
Te dedicas a escuchar mis necedades.

Con paciencia, con tranquilidad, con emoción.
Te he visto actuar muchas veces.

En mí, y en muchas otras personas.
Que, como yo, acuden a tí.

Para no sentirnos solos.
No volvernos locos.

Poder confiar en la fe de algo más allá.
Un mundo de bendiciones donde descansar.

Siento, muy dentro de mí.
Que tienes las mejores intenciones del mundo.

Y buscas siempre la manera de complacernos a cada instante.
Sacarnos sonrisas que empacamos en cajas de tristeza.

Y nadie más que tú me da la paz que necesito.
Aún en los peores momentos de mi vida.

Justo como hoy, y lo sabes.
Justo como hoy, y aquí estás.

A mi lado una vez más.
Cerca mío hasta el final.

Por eso, y por muchas cosas más.
Quiero que sepas que te agradezco.

Espero ser siempre un instrumento de tus obras.
Bendecir la vida de muchas personas.

Y con toda la humildad te pido.
Nunca me dejes solo en la vida.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Tomar decisiones que cambian la vida.


Cerrar los ojos.
Dormir tan profundo que no distingas sonidos.

Ni el amanecer, ni la tormenta.
Nada que nos despierte de tan intenso descanso.

Solo una tenue preocupación.
Que mantiene alerta a tu corazón.

No sabes realmente qué hacer.
Tomar decisiones que cambian la vida.

Elegir entre dos cosas que quieres.
Con todas las ganas del mundo.

Perder lo que deseas.
Ganar lo que necesitas.

Luchar cada día.
Vencer tus miedos.

Coleccionar las victorias.
Desechar las derrotas.

Comer del plato del orgullo.
Sentir el espíritu lleno.

Porque al final de cada día.
Vale más poder dormir en paz.

Y sentir con la certeza de una persona humilde.
Que cada cosa que hacemos es la mejor opción.

Cuando no lastimas a nadie.
Y no te faltas a ti mismo.

Te conviertes en un instrumento perfecto.
Para hacer el bien en el mundo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Solo quiero que esto acabe.


Como el que acostumbra a pedir descuentos.
Y colecciona todos los recuerdos.

De la vida mucho se dice.
Tanto han dicho quienes ya les queda poco.

Qué tanto pudiera todo cambiar.
Si supieramos lo que llegará a pasar.

Qué tantas cosas dejarían de ser igual.
Para mejorar aunque sea un poco más.

Si tan solo vieramos al mundo.
Con los ojos de una persona mayor.

Y tuvieramos la increíble oportunidad.
De no lastimar a quienes nunca lo merecieron.

Volver el tiempo para arreglar los errores.
Corregir los renglones torcidos.

Colorear dentro del márgen.
Disfrutar sin ensuciarnos.

O tal vez.
Solo tal vez.

Dejar todo sin importancia.
Dejar de vivir tan acelerados.

Solo disfrutar la brisa del mar.
y sonreír aunque no exista razón.

Solo quiero que esto acabe.
Y se convierta todo en una extraña pesadilla.

Despertar sin ningún moretón.
Solo poder respirar en paz.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Cocinarte el futuro a tu gusto.


Es como compartir los ideales.
Desatar en medio de la paz una tormenta.

Tomarle fotos al descaro sonriendo con la ironía.
Como en este mundo cualquier cosa es posible.

De renovadas energías se empaña el cielo.
Que lucha por crecer aún en la agonía.

Destapar de un frasco al caos.
Para convertir todo esto en un dolor.

Y ver en ese momento cada una de las reacciones.
Pensamientos y acciones instantáneas.

Que se van convirtiendo en coaliciones.
Fusiones de una liviana promesa.

Cuando hablé a tus oídos.
Por medio del corazón.

Solo quise besar tus sentidos.
Y enamorarte con ilusión.

Para una mañana no muy lejana.
Abrir mis ojos y verte a mi lado.

Acariciarte el rostro con un beso.
Preparar tu desayuno favorito.

Cocinarte el futuro a tu gusto.
Y regalarte mi sonrisa para la eternidad.

Así siempre tendrás una alegría por la que vivir.
Razones que nunca pasan de más.

Podría incluso escapar contigo.
Correr a cualquier rincón del mundo.

Donde no existiera sentido ni motivación.
Para robarle a la vida emoción.

Conocer en tus ojos los más lindos paisajes.
Y saborear con tus labios un amor perfecto.

En la eternidad de lo intenso.
Un fondo masoquista que se muestra.

Y haciendole caso omiso.
Me convierto en todo un autista.

Pero a tu lado, ¿qué más da?
Si tu sonrisa me regala paz.

martes, 9 de noviembre de 2010

Deletrearle al viento nuestras convicciones.


Busco y no encuentro lo que perdí.
En medio de tanto alboroto.

Tantas luces encendidas.
Tantas rosas que se marchitan.

Y nadie disfruta un solo instante en este lugar.
En un continuo caos sin final.

Cada incoherencia, cada injusticia.
Se hace dueño del mundo la avaricia.

Pensar que todos somos idénticos.
Que no existe un sentimiento colectivo.

Darnos cuenta que la cura de todo este mal.
Esta aquí en este mismo lugar.

Tan solo basta volver los ojos para atrás.
Recordar tantas cosas que compartimos.

Los recuerdos que son iguales.
Sin importar las clases sociales.

Sería muy difícil pretender cambiar.
Las mentalidades de los que han logrado triunfar.

Pero poner en remojo nuestras acciones.
Y deletrearle al viento nuestras convicciones.

Deberían de ser una constante en nuestra vida.
Para ser personas con un poco más de consideración.

Resaltarle a nuestra vida el humanismo.
Para al fin ser unos con el mundo.

Dejar a un lado nuestras diferencias.
Las mismas que nunca han existido.

Crear un corazón inmenso.
Que cubra a cada persona con un beso.

Vivir al final de cuentas.
En un paraíso donde a ti mismo te encuentras.

Parpadear por un instante.
Y al abrir los ojos soñar en grande.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Detrás de esa mirada fría y sin emoción.


No veo la sonrisa que se esconde.
Detrás de esa mirada fría y sin emoción.

No logro sentir el calor de tus besos.
Ni la brisa por la mañana.

Pocas cosas he saboreado tan mal.
Como la derrota de no tener tu amor.

Y a pesar de que tanto lo he intentado.
Solo golpes se lleva mi corazón.

Trato de recobrar las energías.
Para llenarte el día de alegrías.

Pero es más díficil hacerte entrar en razón.
Más difícil que justificar tu extraña condición.

Pues entre la neblina muchas tardes me oculté.
Para verte en silencio mientras reías.

Cuando le sonreías a un hermoso atardecer.
Te imaginaba acurrucada en mis regazos.

No quise muchas veces entender.
O sencillamente ignoré las señales.

De tantas veces que demostraste la indiferencia.
Que hoy nos ha separado del camino.

Por eso, hoy simplemente quiero decir.
Unas pocas palabras que te acompañen.

Y nunca olvides que pasé por tu vida.
Y que en algún momento me llegaste amar.

Espero que recuerdes esta linda memoria.
Y no permitas que me llegues a olvidar.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Tal vez algún día, no muy lejano.


Visito cada noche nublada.
Aquél lugar extraño que hace un tiempo conocí.

Ahí escondo los miedos.
Que tantas veces sentí por tí.

Trato de jugar con las ramas del suelo.
Imaginar que nada ha cambiado.

Sentir por un instante la paz en un lago.
Descansando mi cabeza en el zacate.

Escuchando la brisa cantar con los pinos.
Y sentir el calor del sol como calienta mi cuerpo.

He tenido la sensación de nunca abandonar este lugar.
Pasarme a vivir a un mundo racional.

Donde amar no tenga nada que ver con sufrir.
Donde un beso no se responda con una traición.

Donde la lealtad sea el pan de cada día.
Y la solidaridad se respire en todo lado.

Quisiera contarte bien sobre este lugar.
Para que tú también lo llegues a amar.

Tal vez algún día, no muy lejano.
Decidas acompañarme a vivir esta emoción.

De sonreír sin miedo a volver a sufrir.
Y volar cada tarde al lado de las estrellas.

Llenarse las manos del aire más puro.
Combatiendo en cada momento al dolor del pasado.

Si tan solo este mundo fuera el de todos.
Viviríamos enamorados de la vida.

Sin sentirnos golpeados noche y día.
Sin sentir que no calzamos en esta pequeña aventura.

Por eso te dedico a tí este cuento.
Pues en estrofas me explico de una mejor forma.

Nunca dejes de tener presente.
Que nunca te logro sacar de mi mente.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Una rima que suena lento.


Cómo daría cada segundo de mi vida.
Por intentar al menos pintar una sonrisa.

Haría tantos truques por colores.
Por sueños e intenciones.

Le daría impulso a tus luchas.
Deseando en lo más profundo conocerte.

Llegar algún día ser esa persona por la que te alegras.
Y en cada segundo, cada pensamiento te desborda.

Tantas lágrimas que se escurren.
Los recuerdos se ahogan en tu mirada.

La cercanía de mi corazón con el tuyo.
Sería la más linda obra de teatro.

Donde el actor sea este amor tan perfecto.
Y la trama una historia que construimos.

Somos arquitectos del futuro.
Hacemos planos donde explicamos los detalles.

Usamos la guía de la vida.
Para en cada paso convertir sopresas en esperanzas.

Juntos, de la manos.
Caminando por la arena.

Sintiendo y cantando.
La alegría de estar juntos.

Cosiendo cada herida y sellando cicatrices.
Cumpliendo metas y alcanzando fronteras.

Eliminar las manchas que empañan nuestro amor.
Enjuagar mis pensamientos.

Renovar el amor que nos tenemos.
Llenar de incertidumbre cada momento que compartimos.

Por eso, al final de cada cuento.
Una rima que suena lento.

Para que escuches en esta canción.
Los latidos de mi enamorado corazón.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Del suelo en que nacen las estrellas.


Vació de colores transparentes.
Lágrimas que se mezclan en la lluvia.

Dibujos que se hunden en el viento.
Caricias que desaparecen en la orilla.

Sonrisas que se pintan de colores.
Brisas que visten emociones.

Del suelo en que nacen las estrellas.
Entierro mis más fuertes dolores.

Para perder de esta forma las mentiras.
Que me engañan en medio de todas estas líneas.

Y en cascadas de ríos que gritan en las montañas.
Tomo fuerzas para curar tus heridas.

Pasando en cada beso el alivio.
Y en cada palabra descobijo a la felicidad.

Si pudiera quemar al recuerdo.
E inundar de olvido mi memoria.

Sería más sencillo abrirte mi corazón.
Para que juntos escribieramos esta historia.

Justo cuando el sol se pinta de anaranjado.
Las estrellas tiritan de emoción.

La luna absorbe la energía.
Y por las noches puedes ver tu camino.

De esta forma en un inmenso bosque.
Donde escondí hace un tiempo a mi amor.

Se ensanchan los caminos del destino.
Que pretenden guiarte hacia la libertad.

Recuerda que siempre tendrás contigo.
El cariño que sembré una tarde de Febrero.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El sonido de la lluvia por la noche.


El sonido de la lluvia por la noche.
Refresca y baña de cordura mi razón.

Es una limpieza necesaria.
Para los sentidos y la emoción.

Rezar cansado por la madrugada.
Pedir a Dios misericordia y justicia.

Acurrucarme en la sábanas que me dan calor.
Tranquilizando en mi mente a los pensamientos.

Intentando por más difícil que sea alejar las dudas.
Los miedos, ataduras.

Maquillar cien sonrisas para la mañana.
Y al salir al sol el cuerpo se reconforte.

Liberar las ansias y la angustia.
Cambiarle el sentido a las palabras.

Opacar con tus ojos mi tristeza.
Cobrar por cada lágrima que me salga.

Disfrutar cada instante de esta mentira.
Que en un abrir y cerrar de ojos puede cambiar.

Carcome el sentido de la paz.
Se borra todo latido del corazón.

Sin sentir ni pensar por unos segundos.
Que cuando duermo tengo pesadillas.

De un mañana incierto, como siempre.
Que tambalea los cimientos de mi vida.

En cada día una nueva mala noticia.
La injusticia que no deja descansar.

Absorbiendo del sol todo el calor.
Para agarrarme el día que todo sea dolor.

martes, 2 de noviembre de 2010

Soñando con cada instante a tu lado.


Robar estrellas que voy a usar para iluminar mi camino.
Pedir prestada una sonrisa para regalarte alegría.

Escapar de tu memoria.
Para imprimirme por siempre en tu corazón.

Dibujar en el agua tu rostro.
Compartir por siempre mis abrazos.

Rayarle el espejo al retrovisor.
Para nunca más volver a ver hacia atrás.

Empañarle el vidrio al dolor.
Y que nunca pueda encontrarnos.

Escribir poemas de amor.
Dedicarte las rimas que le robo a la imaginación.

Sembrar en tus ojos el futuro.
Para que algún día puedas ver el mañana.

Y disfrutes desde ya.
La felicidad que te tengo preparada.

Como gritarle en el oído al destino.
Para que vuelva su mirada hacia nosotros.

Así me siento en estas tardes de lluvia.
Cuando pienso que esto va teniendo sentido.

De todas formas en cada paso, un respiro.
Que llena mis pulmones con tu impulso.

Me libero del herrumbre en mi pecho.
Lavando mi corazón con tus besos.

Conversando por las noches con el viento.
Para que por las mañana te despierte mi caricia.

Soñando con cada instante a tu lado.
La receta que me ha tenido enamorado.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Aunque.


Ya he dicho tantas veces en medio de tormentas.
Que cuando más llueve, más brillará el sol.

Por más tardes sin cobijas.
Y más noches sin descanso.

A pesar de que la vida muchas veces vacile.
Y dude los movimientos que nos definen.

Sin importar cuántas lágrimas escapen.
Ni pensando en la calma de un viaje.

Conforme vayamos caminando.
Descubriendo secretos del destino.

Mientras sigamos esa guía.
Que le da forma a nuestras ideas.

Sin justificar ni errores ni miedos.
Tristezas que se van enterrando.

Por más que muchas veces caigamos.
Y nos cueste cada vez más levantarnos.

Sería cruel dejar pretender escapar.
Desaparecer de un sueño sin saber.

Realmente el significado de cada detalle en por entender.
Como la fantasía que hay en los cuentos.

Como las rimas que hay en los versos.
La que acomodo muchas veces para que oigas la música.

Que sale de vez en cuando de cada estrofa.
Que se esconde para que la busques en un cuento.

Por eso, aunque las nubes tapen el cielo.
Y el llanto nos ahogue el deseo de seguir.

Aunque parezca que ya no hay por donde.
Y sea difícil dar el siguiente paso.

Aunque creas que lo has dado todo.
Sigue luchando hasta morir.

Aprendiendo de cada error para vivir.
Sonriendo en cada mañana.

Disfrutando la soledad de una noche callada.
Y la oscuridad que compartes con la almohada.

Pues llegará el día en que te sientas orgulloso.
Al encontrar en tí al regalo más precioso.

sábado, 30 de octubre de 2010

Recitar los versos que nunca he escrito.



Yo que no dejo de marchar.
Seguir los lineamientos al caminar.

Se muestra tan calmado.
Tan austero y enamorado.

Como queriendo comprar con su mirada.
Los besos que siempre dió a la nada.

Yo vivo de un niño en mi interior.
El que me llena de ánimo e ilusión.

Con el que juego en cada rincón de mis miedos.
Con el que converso algunas veces en los recreos.

Sin pretender ser un idealista marchito.
Solo quiero despertar un sueño dormido.

Navegar los siete mares.
Pescar tres mil calamares.

Jugar un día a las escondidas con la muerte.
Poner en riesgo cada instante a mi suerte.

Llenar cada espacio de mi cuerpo de adrenalina.
Ahogar todos mis sentidos en una piscina.

En cada noche cazar estrellas.
Que alumbren a las mujeres más bellas.

Convertir poesías en alegrías.
Cambiar la tristeza por la pureza.

Recitar los versos que nunca he escrito.
Para que los memorice el viento.

Que suenen como truenos al otro lado del mundo.
Y sentir que son mis palabras las que se repiten.

Cambiar el sentido de una vida que se apaga.
Encender una vez más el deseo que te atrapa.

Pero más importante que incluso sonreir.
Es jamás perderle el sentido a vivir.

viernes, 29 de octubre de 2010

Caminar con la aguja del reloj.


Desearía tanto poder convertirme lentamente.
Y llegar a ser en algún momento ese alguien especial.

Caminar sin sentido.
Caminar con la aguja del reloj.

Saber que al final del día.
Todo gira a tu alrededor.

Desde mi pensamiento más alegre que me roba sonrisas.
Hasta aquellos que desatan guerras en mi mente.

Quisiera tener el poder de un cuento.
Para darle forma a estos personajes de amor.

Y rayar las paredes que me inmovilizan.
Parpadear pocas veces para cuidar mi sueño.

Conversar muy de vez en cuando con la tristeza y el dolor.
Para apuntar la receta en la mano y recordar el sabor.

De los pocos momentos donde una sonrisa fue real.
Aquellos pocos instantes donde todo parecía especial.

En cada instante, cada pequeña obra de arte.
Quisera poder, sencillamente besarte.

Tomar tus manos con las mías.
Y bailar la canción que te escribí.

Y en murmullos recitar la letra de un poema.
Que alguna vez memoricé sin pena.

Silbar la melodía que tanto te gusta.
Quitar de tu vida todo lo que te asusta.

Quisiera tantas cosas que yo no puedo darte.
A veces quisiera poder dejar de amarte.

Porque lastimas tanto incluso cuando no estás.
Con solo el recuerdo que me carcome la paz.

Ven conmigo, y acompáñame en este viaje.
Al interior de un corazón cobarde.

Que prefirió mil veces dejar de amarme.
Por la simple idea de soñar en grande.

jueves, 28 de octubre de 2010

Colorear en tu retina los sabores de la felicidad.


Solo un intento más, solo uno más.
Es todo lo que pido para poderte enamorar.

Enmarcar para siempre los recuerdos que te atan.
Ahogar en silencios las traiciones que te matan.

Siento poco a poco el veneno de tu amor.
Como entra y se mezcla en todo mi corazón.

Con tu mirada y tu sonrisa te conviertes en la brisa.
Que me calma por las noches y en las mañanas me acaricia.

Solo pido un respiro más, que te permita recordar.
Un intento por encontrar lo que quisite olvidar.

Cuando te cobijas por las noches y te siento a mi lado.
Defintivamente me siento muy afortunado.

Ya no sé si es peor tenerte o dejarte.
Solo siento que no puedo dejar de amarte.

Con cada beso me siento más confundido.
Y pienso como nunca en tenerte conmigo.

Para que brilles y cantes sin sentido.
Para que entiendas que jamás te he mentido.

A tu lado para siempre quiero estar.
Y por las noches poderte abrazar.

Colorear en tu retina los sabores de la felicidad.
Para que nunca pierdas de vista este amor de verdad.

Aunque duela amarte de la forma que lo hago.
No podría jamás dejarte a un lado.

Pues mi camino, éste camino.
Tiene tu nombre escrito junto al mío.

Y el corazón que dibujaste en el reverso del cuaderno.
Sella para siempre este amor eterno.

Que no muere hasta que me termines de matar.
Que no mata hasta que termines de morir.

Pero como en esta vida no existe nada escrito.
Me atrevo a bendecir lo maldito.

A jugar con la franqueza del horizonte.
Que me enseña a seguir tu nombre.

Hasta el momento en que deje de salir el sol.
Será cuando acabe esta linda ilusión.

miércoles, 27 de octubre de 2010

**200**


I

Tantas veces he deseado ser un verdadero arquitecto de sueños y diseñar ilusiones con fachadas en rimas, desdibujando cualquier idea vencida.

Por durante tantos días he jugado a ser un cirujano de versos, y corregir en cada párrafo las malformaciones que trae el dolor y la tristeza en las personas.

He coqueteado tantas tardes con estrofas, intentando enamorar tu sonrisa con mis palabras; darle sentido a las letras que morirían en mi mente.

Ha sido tal vez la más intensa labor, la de colorear con poesías tu corazón, sencillamente regalarte aquellos atardeceres que en sílabas dibujé.

Me he permitido drenar de pensamientos mi mente, para así evitar que se ahoguen en mí tantas caricias que te dediqué sobre un papel.

Por eso hoy solo trato de hacerle cosquillas a una sonrisa; llenar tus ojos con mis locuras, invadir con mis verbos tu mirada hasta que entiendas la perfección de una metáfora.

II

Cuando damos un primer paso, nunca sabemos cuál va a ser el último. Por un lado no podemos vivir pensando en eso, pues nos volveríamos locos y no lograríamos vivir en paz; y por otro lado no podemos ser tan ingenuos de pensar que los pasos nunca llegarán a acabarse. Creo que he sido bastante explícito en todo momento cuando me he referido a situaciones en caminos; pasos que dejan huellas en cada sendero de la vida.

Pues todo en este mundo es un camino. Y como tal se presenta de múltiples formas a todos nosotros. Unos escogen los que son de piedra, algunos otros escogen los que parecen más llanos. Al final, lo importante es tener un argumento lo suficientemente fuerte como para justificar toda consecuencia que nos traiga escoger el uno o el otro camino, y aunque parezca una decisión promovida por la inercia, está realmente lejos de serlo.

Es importante tener presente que no podemos escoger un rumbo sin antes saber el destino. Existen muchas personas que erróneamente empiezan a caminar, y en el proceso van imaginando hacia dónde quieren ir. Todo aventurero tiene que definir un destino, para de esa forma trazar la ruta que haga más eficiente el recorrido. No es ni más ni menos que la vida dándonos un pincel que nos permite trazar el camino hacia las estrellas; como jugar a unir puntos en el cielo y de esta forma poder volar hasta alcanzar tantas metas.

Escribir es una forma de tatuar sentimientos en un papel. Dibujar las líneas que unen emociones y que se convierten poco a poco en las repercusiones de un pensamiento. Escribir es una forma de dibujar un cuadro del tiempo, un lugar enmarcado por la honestidad donde se puede colorear con pinceles de felicidad. Este cuadro, esta pintura dibuja caminos; caminos que muchas veces he querido expresar. Por eso un cuadro, un camino y colorear han sido algunos pilares de esta aventura.

Sin importar muchas veces el sentido de la razón, hay momentos donde es mejor hacer silencio y escuchar a nuestros pensamientos hablar por sí solos. Es en esas supuestas incoherencias donde encontramos escondidos los sentimientos reales de los momentos que vamos viviendo. Escribir sin pensar es una forma de desinhibir pensamientos; una manera sencilla de desnudar todo aquello que se esconde entre las manchas de ciertas reglas de lo que debe de ser.

Ha sido siempre el intento de mantener despierto el niño que juega a las escondidas con mis recuerdos. Esa fortaleza y proactividad la que ha mantenido despiertos he hiperactivos mis sentimientos. Escribir ha sido un puente que me comunica con ese muchachito que corre de un lado el otro y que juega como si el mundo se acabara mañana; sentarme a jugar con símiles y metáforas me ha permitido sentir la frescura que recorre mis dedos al redactar.

III

No sé cuanto queda por delante. Mientras tanto me dedico a ubicar en mi mente todas aquellas palabras que puedan sonar como un eco en las personas. Sentir en un relato el calor de un momento de amor y la frialdad de la tristeza; compartir este pañuelo de lágrimas que hemos usado más de una vez en tantos días de caminar juntos. Porque al final, cada palabra no tiene sentido si no tiene un corazón que tocar.

Por eso le doy motivos sinceros a mis manos, para que se mantengan firmes, escribiendo. Le suelto una a una las amarras que atan con nudos mis ideas. Intento, al menos, bañar con la frescura de la novedad cada historia; o al menos que en cada una exista un sentido común, que sirva para compartir tantas emociones que vamos sintiendo.

Decir gracias no sirve para darle vida al sentimiento que tengo. No hay maquillaje ni adorno completo que sirva para expresar en unas cuantas sílabas todo lo he llegado a sentir. Una vez más lo digo: si logro poner a pensar a una sola persona con algún párrafo que salga de mi, con eso se ha cumplido toda la misión que me ha mantenido constante en este proyecto.

Por eso siento que es un buen momento, para rejuvenecer sentimientos. Sacarle el brillo a la imaginación y cultivar semillas de pensamientos. Solo espero que el sol no deje de calentar mis ideas, y que la lluvia no lave mis emociones. Mientras exista una razón para escribir, escribiré.

IV

Por eso, cada palabra que he escrito se convierte poco a poco en un inmenso cuadro, lo pinto con algunas rimas y lo perfeccionan mis sueños.

Cada línea mal trazada es un mal paso en mi vida; cada lágrima es un manchón de tinta. Cada sueño olvidado es un verso sin rima.

Por cada sonrisa nació una metáfora; cada alegría se convierte en un poema.

V

Quisiera ponerle un candado a este instante. Poder en unos años leer y recordar lo que sentía. No olvidar cada momento díficil que me ha ido haciendo una mejor persona; y tener la satisfacción de poder compartir ideas y enseñanzas. Le cierro los ojos al olvido, para no permitirle caminar dentro de mí.

Acurrucar en mis regazos los recuerdos de mi vida; ver un amanecer al lado de mi memoria; sentir que de una u otra forma he construido un lugar magico, en donde proteger los recuerdos que más quiero. Disfrutar en cada lectura del calor que me permite vivir, el verdadero, el que me permite seguir. Y ante todo, tener aquél rincón especial en donde pueda guardar para siempre todo lo que me hiciste sentir.

martes, 26 de octubre de 2010

La dulce carica que entre tantas nubes llegó.


Toda aquella frescura, aquella brisa que me abrazó.
La dulce carica que entre tantas nubes llegó.

Pensar tantas historias que guarda entre aquellas rocas.
Tantos años que han recorrido estos árboles.

Si tan solo pudiera sentarme un segundo a conversar.
Escuchar tantos cuentos que tienen para contar.

Que en medio de este frío; se convierta el lodo en río.
Que pinte de verde aquél recuadro a blanco y negro.

Y entre algún tipo de ingenuidad.
Intento una nube poder agarrar.

Sentir como se escurren entre mis dedos.
La grandeza que surca los cielos.

Como quien descansa su mirada en el celeste.
Y descubre la delicadeza que se siente.

En cada paso, una huella que se borrará.
Cada memoria que para siempre se olvidará.

Todo parece en silencio, todo tan callado.
Como al final de un eco perturbado.

Como quien imagina que al final del recorrido.
Descubrirá de su vida el sentido.

Inundada por el fuerte deseo.
De colorear el panorama que veo.

Darle vida a tantísima naturaleza.
Que regale su elegante belleza.

Y en el fondo de un cráter dormido.
Se escuchan susurros de un intento fallido.

lunes, 25 de octubre de 2010

Bufón.


Esta no es la historia de simplemente una persona. Fue alguien que cambió el mundo de muchos. Se convirtió poco a poco en todo un héroe y dedicó su tiempo a repartir sonrisas.

No hablo tristemente de un típico superhéroe, ni mucho menos de alguien que le gusta llamar la atención; hablo de un negociador de alegrías, un mago a la hora de curar las heridas.

Su arma no era tan potente, pero hacía doblegar a cualquier contrincante; su escudo tenía por bandera la imagen pintada de un antiguo poeta, de un artista del corazón.

Sus canciones, las que eran parte de su conquista, tenía rimas de coraje; sus canciones se encargaban de apuñalar con sorpresas a todo aquél que se interpusiera en su meta.

No dormía por las noches; solo soñaba, imaginaba y compraba carcajadas, a precios tan bajos que eran accesibles a todo el gigante mercado; desde los más pobres hasta los más favorecidos.

Muchos se rindieron ante su presencia; aquél rostro tenía tatuada una sonrisa y reflejaba como espejo en todas las personas, parecía una extraña pero exquisita manera de arrebatar risas a todas las personas.

Muchos lo tildaban de ladrón, por la absurda razón de robar a todos los miedos del corazón, y dejar desnudas las ideas y que escaparan de tantas mentes encarceladas.

No quiero creer que para todos aquellos que hoy leen los recuentos de su vida, crean en malinterpretar las formas que le movían.

Recuerdo cómo cada noche tomaba aquél vino, y cerrando los ojos parecía despertar; hablaba y hablaba toda la madrugada, y cuando despertaba rompia a carcajadas.

Ese arte tan úncio y especial, de acabar para siempre con la tristeza y el mal, le convirtió poco a poco en lo que un día soñó; le convirtió poco a poco en lo que un día imaginó.

Siempre andaba descalzo, pues decía que era la mejor forma de sentir, y que aquella persona que no sintiera estaría condenada a sufrir.

Por eso corría todas las mañanas, con los pies desnudos; corría a orillas del lago, corría por la tierra y el lodo, corría por las espinas: nunca se desvió de su camino.

Su ideal era que todos siguieran su ejemplo. Encontrarse en pleno contacto con nosotros mismos era la filosofía que siempre intentó propagar en todo lado donde llegaba a charlar.

Una tarde, recuerdo aquella tarde de Diciembre, enfermó fuertemente. Su mirada parecía apagada, y su semblante deslumbraba preocupación.

Más que temer por simplemente avanzar, temía dejar su trabajo atrás y no poder seguir luchando; detestaba la idea de no poder volver a correr.

Aquella noche, al final del mes, me pidió que me acercara. Casi en susurros, pues era la única forma de expresarse, me recitó un pedazo de un poema que hacía muchos años había escrito.

Sería mentir si les dijera que recuerdo cada estrofa, pero sí recuerdo los últimos versos que en su lecho de muerte me recitó, decían masomenos:

"En cada sonrisa se despierta la ilusión
y se descobija de un sueño la felicidad,
escribiría cada noche una canción
que te permita morir con tranquilidad."

sábado, 23 de octubre de 2010

Ahora, casi al final.

Ahora que estoy tan cerca de cumplir por primer vez con una de las cosas que me he propuesto, siento el placer inmenso de ver hacia atrás con orgullo, gratitud y felicidad. Muchas veces he pensado que la vida se pone cuesta arriba; que las cosas poco a poco se desmoronan cada vez más y que no nos queda más que ir aceptando cada pérdida y seguir adelante como animales de costumbres q somos.

Si bien es cierto nunca he tenido necesidades insatisfechas en mi vida, pues gracias a Dios nunca me ha faltado ni un techo ni comida; siento que el sufrimiento y el dolor que todos sentimos en las etapas de nuestra vida son muy específicos en cada situación y no podemos, ni es justo, subestimar todas aquellos sentimientos con los que no nos sentimos para nada cómodos.

A pesar de ser una persona muy bendecida, eso no significa en lo más mínimo que estoy eximido de sufrir; ni mucho menos que mi sufrimiento (así como el de cualquier otra persona) sea menor o sin importancia. La clave del dolor es que se presenta en tantas formas como personas y situaciones hay en el mundo. No existe ningún tipo de exclusión en este sentido: todos sufrimos de una u otra forma.

Algunas personas intentan constantemente estar callando los gritos de dolor que hay en sus corazones, y sin darse cuenta hacen como una carrera contrarreloj, una bomba que en cualquier momento puede explotar por el mínimo detalle. Muchas veces mentirnos y engañarnos a nosotros mismos se vuelve como una costumbre, y es algo sumamente peligroso porque perdemos la perspectiva real de cada situación, y por lo tanto podemos no tomar las mejores decisiones a la hora de buscar soluciones.

En este preciso punto de mi vida estoy a punto de dejar atrás algo, pasar a la fuerza una etapa, dejar atrás una cantidad inmensa de recuerdos y situaciones vividas. No sé cuántas personas sentirán apegos emocionales a ciertas cosas materiales, pero que más allá de ser cosas materiales representan etapas, aprendizaje, crecimiento; es una constante en un proceso de la vida, y que para mí es y ha sido muy importante.

En mi caso, estoy dejando atrás mi casa. La casa en la que me crié la mayor parte de mi vida hasta ahora. La casa donde jugué, donde quebré cosas, la casa en la que celebré mis cumpleaños; para muchos será una simple casa, para mí representa un hogar, el lugar donde maduré, donde aprendí, donde me "embarrialé". Y dejarla atrás, aceptar que perdimos no es para nada fácil, no es simplemente salir de la casa.

Por supuesto, como todo en la vida, este tipo de sensaciones se presenta con diferentes rostros, en mi caso es mi casa; para otros puede ser un perro, un carro, incluso un simple juguete de infancia. Todos tenemos ese algo (o "algos") con lo que formamos una relación emocional, algo que va más allá de un simple objeto y pasa a tener un sentimiento impreso.

A pesar de que no ha sido fácil este proceso, es una fachada más que tiene la vida para enseñarnos muchas cosas. Los peores momentos, los momentos de crisis son cuando existen las mejores oportunidades para crecer, para rehacernos como personas, para volver a soñar. Todo, absolutamente todo consiste en la actitud, y que la actitud vaya determinando nuestro estado de ánimo. Y por supuesto, ante todo, la ayuda de Dios y de todas aquellas personas que tenemos a nuestro lado y que nos van a acompañar en todo momento.

Learning to Fly!

viernes, 22 de octubre de 2010

Imaginar que te vivo plenamente.


Estaba simplemente tratando de desteñir.
Quitarle los colores a una mentira sin piedad.

Soñé tantas noches con huir.
Escapar de esta angustiante ciudad.

Descansé mi cabeza en una esperanza vacía.
Y dejé perdida la razón de mi vida.

No recuerdo bien que eran aquellas melodías.
Que se escondían detrás de las cortinas.

Solo sé que la tristeza se despertó.
Y poco a poco conmigo acabó.

A pesar de haber luchado tantas guerras con el olvido.
Todas las batallas y hasta el orgullo lo he perdido.

Quiero abrirle los ojos a tu corazón.
Que con cada estrofa recuerdes esa sensación.

De amar tan plenamente como una bella canción.
Y que se recuerde eternamente esta linda relación.

Ir cada día haciendo tus sueños realidad.
Coloreando las paredes del color de tus ojos.

Para imaginar que te vivo plenamente.
Y que tus pupilas se graban en mi mente.

Con cada noche dormir todos tus miedos.
Al despertar regalarte los amaneceres.

Serle fiel al sentimiento que tengo.
Sin temer por si algún día te pierdo.

Abrazar con mi sonrisa tu mirada.
Coquetearle a la Luna hasta enamorarla.

Y de esa forma regalartela.
Como recado de mi corazón hacia el tuyo.

De que la felicidad por siempre a tu lado.
Es cuestión de mantenerme enamorado.

jueves, 21 de octubre de 2010

No quiero ahogar mis sentimientos.


Perdido en un sueño que no tiene sentido.
Relatos de vidas que no han llegado.

Siento, me escucho hablar pero no soy yo.
No reconozco el sonido de mis pasos.

Presiento que dejado atrás mi espíritu.
Nada que encontrar más al fondo de este hueco.

Nada que desear ni nada por lo que luchar.
Una simple esperanza que se esconde detrás del destino.

Un camino que juega con los rumbos.
Escaleras que no llevan a ningún lado.

Quisiera sentir que vivo.
Que cada latido es una palabra de aliento.

Una simple razón para querer seguir aquí.
Aunque sea una mentira que me permita aguantar.

Dejar para siempre de pensar.
No volver nunca más a razonar.

Dejarme llevar por el más natural de mis sentidos.
Escuchar tus palabras como repican en mis oídos.

Disfrutar la lluvia que golpea mi cara.
Descansar debajo de un árbol una mañana soleada.

Llorar cada noche antes de dormir.
Despertarme con el mayor deseo de vivir.

Y de esta forma ir poco a poco aprendiendo a resistir.
Que cada golpe me mantenga hasta el fin.

Conocer las razones de las cosas.
Y esperar entender por qué la vida es tan torpe.

No quiero ahogar mis sentimientos.
En un mar donde todo se vive más lento.

Solo quisiera despertar de una vez por todas.
Nunca más volver a caer en un sueño tan profundo.

Porque he dejado olvidado en algún rincón de esta vida.
La extraña razón por la que yo te quería.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Cantar las canciones que te permiten soñar.


Existen muchas razones que llenan de sentido.
Los espacios vacíos que la tristeza va dejando.

En cada centímetro que recorre tu cuerpo.
Cada latido que sale de tu corazón.

Escuchas una voz clara que te habla.
Con tranquilidad y la frescura del que te ama.

Y sientes por primera vez en mucho tiempo.
Como cada respiro toma vida de tus pulmones.

Para mantenerte de pie en todo momento.
Cicatrizar cada herida con cada verso.

Cantar las canciones que te permiten soñar.
Las mismas que hace un tiempo te hicieron avanzar.

Sentir recorriendo por tus venas.
La ilusión que en cada suspiro se resuelve.

En el agua se empapan las ecuaciones.
Encontrando a tus problemas soluciones.

Pues al sumar sonrisas cada día.
Y restar las lágrimas que te deshidratan.

Si las multiplicamos por cada instante de alegría.
Dividiremos el efecto de los que te maltratan.

De esta forma, las matemáticas en tu vida.
Te alejarán de todo momento de cobardía.

La costumbre que te hará sonreir.
Encarcelará tu deseo de vivir.

Para siempre tener esa ilusión.
De seguir adelante a pesar del dolor.

Y cuando menos lo esperes.
Escucharás que tocan tu puerta.

Será la realización, que te viene a buscar.
Para llevarte a donde te podrás encontrar.

martes, 19 de octubre de 2010

Al mentir se elimina la verdad.


Tantas extrañas coincidencias.
Situaciones que no deberían de pasar.

Tantas veces he escuchado.
Que río que suena trae piedras.

Pero ese es el arte de las casualidades.
Que se burla de todas las verdades.

En cada tropiezo de una mentira.
Se distorsiona la situación con una excusa.

Y por supuesto que para todo hay una razón.
Si no nada tendría solución.

Es tan fácil mezclar las realidades.
Y llevarnos a un mundo de cualidades.

Algo extrañas por no decir incoherentes.
Que nos venden en la calle diariamente.

Cuando la verdad se convierte en un esfuerzo.
Es donde la mentira se convierte en lo cierto.

Pero hay que tener cuidado.
Porque mentir es realmente algo malo.

Aún más si la aplicamos a nosotros.
Y llegamos al punto de no saber diferenciar.

Todo aquello que es como es.
De lo que no es como debería de ser.

Y por tanto intento de querer apantallar.
Todo aquello a lo que queremos apostar.

Podemos perder la única verdad.
Que en la vida nos pueda ayudar.

Por eso me siento un rato.
A reirme de tanto maltrato.

Y escuchar de la propia voz del destino.
Que me cuenta las mentiras que me han dicho.

Ingenuo sería pensar.
Que al mentir se elimina la verdad.

lunes, 18 de octubre de 2010

Imaginar por un instante que podrás ser mía para siempre.


No sé cuantos años tendrán que pasar.
Para intentar romper las cadenas que atrapan.

Son tantas las ideas que van muriendo.
Tantos pasos que se van borrando.

Y el recuerdo es como una lucha con el olvido.
Donde se pone en juego todo aquello que he vivido.

Tantas enseñanzas y lecciones.
Tantos sueños y canciones.

Y ahí en medio de tantas cosas que van pasando.
Escondida entre las rendijas de la indiferencia.

Un poco callada, un poco fría.
Un silencio que maltrata.

Estás tú; como una constante entre tanto dolor.
El recuerdo de aquél amor que hace un tiempo murió.

Y hemos tratado de resucitarlo.
Darle la frescura de un viento alicio.

Tratamos de coser una vez más tu corazón con el mío.
Enamorar mi mirada con tu sonrisa.

Tantas tardes ya que hemos tratado de recordar.
Tantos sentimientos que nos hicieron amar.

Aquella locura y perfección.
Que solo nosotros eramos capaces de disfrutar.

Poner a conversar a nuestros labios.
Saborear una vez más la dulzura de tus besos.

Imaginar por un instante que podrás ser mía para siempre.
Y que será fácil alcanzar nuestros sueños.

La ilusión que me trae pensarte.
Es la razón que me impide dejarte.

Por eso en estas palabras que hoy escribo.
Te recito todo aquello que he sentido.

Para que recuerdes y tengas presente.
Que estás siempre en mi corazón y mi mente.

A tu lado no importa nada.
Y mi intención es tenerte enamorada.

sábado, 16 de octubre de 2010

Sentado en la terraza de tu mente.


Sentado en la terraza de tu mente.
Donde compartes tu vida con tu suerte.

Conversaciones que repican como campanas.
Alertando tu razón por las mañanas.

No comprendes enteramente el sentido.
Te sientes angustiado; te sientes perdido.

Envuelto en trampas del camino.
Con tanta gente y tanto olvido.

Tantos problemas que buscan solución.
Cada cabeza esconde una razón.

Tanta ruido que no deja ubicar.
Cada idea donde tiene que estar.

Y en medio de laberintos que esconden pensamientos.
Te encuentras como un niño que grita a los vientos.

Tratando de ser escuchado.
Tratando de escapar por algún lado.

Encontrar desde ahora y para siempre.
El camino que te lleve al lugar que quieres.

Dejar atrás los sueños sin sentido.
Olvidar todo lo que te ha dolido.

Ver más allá de estos senderos sin final.
Para alcanzar por lo menos algún tipo de tranquilidad.

Abandonar esta ruta sin destino.
Destapar a la sonrisa y al alivio.

viernes, 15 de octubre de 2010

Creo que es hora de que te vayas yendo.


Coso mientras coso cosiendo.
Los pedazos de un corazón roto.

Como vidrio que se resquebraja en el suelo.
Y que al juntarlo te puedes cortar un dedo.

Como marioneta que ha pasado de moda.
Que ya no tiene ni sentido ni emoción.

En cada sutura, se desangra un poco más.
Es cada recuerdo que de ti trato de limpiar.

Pesco mientras pesco pescando.
Esperanzas en el fondo de un lago.

Como quien rebusca lo que se le ha perdido.
En la profundidad donde nada tiene sentido.

Tantas tardes en medio del agua.
Con la nostalgia sudando en mi piel.

Deseando tanto poder olvidarte.
Y de mi vida para siempre sacarte.

Escribo mientras escribo escribiendo.
Y rediseño mis amores en un cuento.

Los mismos que alguna vez creí reales.
Y que alguna vez me arrebataron carcajadas.

A los que juré por siempre amar.
Llevar conmigo hacia el mismo lugar.

Aunque alguna vez te soñé a mi lado.
Hoy de mí para siempre te has alejado.

Trazo mientras trazo trazando.
E imagino que me estás amando.

En la absurda paradoja que queda en los enamorados.
Siendo conscientes de que nunca me habías amado.

Así pido un último favor al universo.
Que no pueda escribir de ti ni un verso.

Y que el dolor que un día causaste.
Se acabó en mí el día que me dejaste.

Escalo mientras escalo escalando.
Pienso en todo lo que te estoy entregando.

Mis sueños y pensamientos.
Mi vida y tormentos.

Mis secretos más profundos.
Mis alegrías y mis tristezas.

Pero antes de todo, me estoy despidiendo.
Creo que es hora de que te vayas yendo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Encerrada en mi propio cuerpo.


De repente todo es como oscuro, confuso.
Sé que no soy consciente pero distingo una sola voz.

Una voz que en el fondo de todo es la única que me deja seguir.
No soy capaz de pensar, de analizar, de razonar.

No tengo seguridad de seguir, no sé si es lo que quiero hacer.
Hay tantas cosas que pueden salir mal.

Ahora entiendo que estoy en una cama, y seguramente en un hospital.
Pero no entiendo por qué me siento encerrada en mi propio cuerpo.

Por más que intento no logro abrir mis ojos.
Todo es tan tenso y estresante, pero a la vez necesito que acabe.

No existen balanzas que puedan medir realmente el peso.
De querer vivir o sencillamente dejar todo así.

No existe un medicamento capaz de curar.
Y arreglar los tormentos que me encarcelan.

Pero a pesar de todo, cuando más lucho por dejar todo.
Es esa voz que susurra en mi oído la que me da la fuerza que necesito.

La fortaleza de un espíritu despierto.
Pero esposado a un cuerpo dormido.

Quisiera entender de una vez por todas.
Y poder hacer una lista donde se exponga.

Todas aquellas razones por las que vivir tenga sentido.
Poder distinguir si son más mis ganas de morir.

Si pudiera simplemente abrir mis ojos y gritar.
Expresar mis miedos y mi dolor.

Imprimir en hojas en el aire.
Tantos momentos que me arrebatan las fuerzas.

Tanta lucha en una vida injusta.
Tanta injusticia en esta lucha de la vida.

Si tan solo pudiera sentarme a conversar.
Escucharme una tarde mientras escucho el agua caer.

Y respiro la pureza que existe en un bosque.
Con la frescura de un bello manantial.

Si pudiera poner a dormir a mi dolor.
El verdadero, el que está en mi corazón.

Y al menos creer que puedo vivir.
Sentir que puedo volver a sonreír.

Desearía tanto poder despertar.
Y una última vez volverlos a abrazar.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Una cara de Dios (Para y por los *Mineros*)

No todos los días nos topamos con esos detalles que explican de una sola vez todo el sentido de la vida misma. No en todo lugar del mundo sería posible coser a un planeta entero en esas uniones que muchas veces anhelamos para otras circunstancias. Es cuestión de reflejar ese perfecto sentimiento de hermandad y humanismo que todos tenemos dentro de nuestro corazón.

Si partieramos de situaciones tan determinantes y que definan de una u otra manera el sentido de la vida, y remarcara fuertemente sobre papeles impresos en el aire el significado puro y preciso de unión, tal vez seríamos un mejor planeta; tal vez sería un poco más fácil cargar con nuestra cruz, y poder sentir cerca de nosotros el calor humano que muchas veces se ahoga en tanto frío que trae esos sentimientos de soledad que nos arrebatan cualquier impulso de felicidad, de motivación.

Para cuando se trate de milagros y existan todavía personas incapaces de abrir lo más real de sus sentidos, la vida poco a poco se va encargando de dar muestras de la grandeza de un Dios que está en el cielo; y trae consigo una canasta repleta de aprendizaje, enseñanzas y crecimiento para todas aquellas personas que de una u otra forma sienten en sus corazones el dolor, la angustia y el placer de ver a un pueblo hermano festejando por una bendición de Dios.

Va mucho más allá de simplemente querer ser parte del montón; todo esto encierra el sentido de unidad que debe de existir en todos nosotros como seres humanos y principalmente como hermanos latinoamericanos. Es como tomar aire, como refrescar de una vez por todas tanta sequedad en tiempos donde reina la indiferencia y el olvido.

Es increíble cómo una situación se puede convertir en todo un símbolo para cientos de miles de millones de personas; cómo una situación en una pequeña localidad de un país puede conmover y poner a pensar a todos aquellos que sienten que algo no está bien en este mundo que hemos ido creando, mundo en el que hemos dejado atrás ese sentimiento de unificación, y le hemos permitido entrar a estos sistemas egoístas e intransigentes que nos dominan.

Hoy, un grupo de personas que quedaron enterrados a más de 600 metros bajo tierra nos han dado una de las mayores lecciones sobre lo que realmente es la fe, la confianza, la esperanza y la lucha sin final. No es un simple hecho; trasciende completamente a ser una idea, un ejemplo, una señal de que en este mundo todavía se tiene lo que se necesita para avanzar, y que todos, juntos como hermanos, somos capaces de dejar diferencias absurdas atrás, y corregir toda la indiferencia y el egocentrismo, para comenzar a construir los principales pilares de un mundo más justo, más leal y más esperanzado que nunca antes en nuestra historia.

Quedará este hecho reflejado como un eco sin final; es un dibujo permanente en las mismisimas entrañas del planeta, donde un grupo de personas plantaron la semilla de la esperanza y nos toca a nosotros cultivarla muy dentro de cada uno. Esto es un recordatorio de que la unión entre hermanos es uno de los primeros pasos para seguir adelante; que la esperanza y la fe son mucho más poderosos que la voz de algunos cuantos que intentan quitarle a esta vida la magia preciosa que le envuelve.

Y una vez más se ve ejemplificado el arte exquisito de sonreír, de contagiar la alegría y la gratitud; no importanta en cual situación, no importa si parece no haber unas sola razón para hacerlo, siempre una sonrisa es la mejor forma de motivar a la felicidad para que aparezca en nuestra vida. Una sonrisa realmente es más eficiente que una vitamina para recomponer el cuerpo; porque una sonrisa lleva a otro nivel por completo el estado de ánimo de uno como persona y de todos los que nos rodean.

¡Fuerza Chile! ¡Fuerza Mineros!

Que lo que hoy se está logrando es muchísimo más que un simple rescate; estamos viendo frente de nuestros ojos el rostro claro y nitidio de Dios.

martes, 12 de octubre de 2010

El Sol.


Aquella parecía ser una mañana normal. Bastante parecida a un par de sueños que tuve atrás en mi infancia. Creo que el Sol regalaba sorpresas de oro en cada rostro, y las flores le ponían perfume a cada sonido de los pájaros recién despiertos. Todo estaba listo, incluso tenía mi mente repleta de ansiedad, sabía que era importante tener bien abiertos los ojos.

La mañana iba avanzando, y poco a poco se fue empapando de un poco de misticismo con una pincelada de fantasía. Me topé de repente con una gran incertidumbre que le hacía cosquillas inquietas a mi sentido de terquedad. Pero simplemente no entendía, al menos no en ese momento. El Sol seguía subiendo, seguía calentando cada rincón al que llegaba, de hecho, calentó el frío de mis manos, el mismo que sentí justo cuando terminé de tomar el baño.

Una leve sensación de insatisfacción me rodeó por instantes, pero no duró más de lo que dura un pensamiento en olvidarse. Pasados varios minutos, me encontré con el paisaje colorido; muchos verdes jugando con el celeste. Todo parecía tan vivo, incluso el asfalto tenía algo de sentido. Distracciones típicas de ambientes que dejan lo natural para otro momento, pero ante todo prevalecía esa sensación como de arrebato de alegría; el humor de un sentimiento que aún desconocía.

Pensé por instantes que llegaríamos a confundirnos con la nitidez del cielo. Y al sentir la brisa fresca como abrazaba cada centímetro de mi cuerpo, comprendí que esto no era para nada una ilusión. Sin embargo, guardaba similitud con uno de aquellos sueños, ¿recuerdas? Uno de los que empezaron exactamente como inició este día; el mismo Sol parecía reír mientras se escondía detrás de un par de nubes inquietas.

Poco a poco los colores se opacaron, y sentí por primer vez este impulso insostenible de pintar aquél cuadro. Me imaginé por un instante sentada en estas rocas, escuchando tantas historias que tienen que contar. Repasar en aquella frescura mi deseo por conocer los secretos que se olvidan cuando se aprenden a obviar.

Escuchaba tan claramente aquél silencio tan extraño, pues parecía que entre los ecos se perdía la melodía de un par de animales jugueteando en aquél inmenso lugar. En medio de todo esto, escuchaba un sonido que se podía confundir con el constante latido de un corazón; por primera vez en mucho tiempo llegué a sentir que me encontraba muy cerca de mí, y en cuestión de segundos tuve miedo y euforia.

No era aquella una idea totalmente loca, pero tal vez un poco absurda. Pensar que podemos colorear todo aquello que le falte color, imaginar por un instante que podemos ser parte de una linda ilusión; sentir que tenemos el ánimo de salir a correr y que nuestros gritos reboten en un eco de felicidad; abrir nuestros ojos y permitirnos ser parte de una idea real, un juego de azar donde cada noche se escurra el dolor y se drene para siempre todo tipo de rencor y que a la mañana siguiente, justo como esta misma mañana, el Sol se ocupe de sanar toda cicatriz que queremos dejar atrás.

lunes, 11 de octubre de 2010

Holding your hands carefully.


For those moments when I'm cold.
The loneliness inside me.

For every second I decide to share with you
And the many ways that I could love you.

For the inspiration and the imagination.
The long way to be right here at this moment.

For my present, and especially my past
And everything you do to bring me happiness.

All my memories.
All my worries.

Every little thing that you've been doing for me.
Every little mistake that you've forgotten.

For the simple idea of you being my eternal love.
And the illusion of sharing my live with you.

Perhaps all the struggling and this complete charade.
In that place where I've to play your games with specific care.

Sometimes I feel, in those unique moments when I look into your eyes.
That I could find in your heart, the missing key in my life.

I just want you to know.
That my love for you is real.

Even though it seems so difficult for us.
Nothing's impossible when we try.

So, maybe one day I'll be sitting by your side.
Holding your hands carefully.

And I will tell you from the bottom of my heart.
That you've always been the love of my life.

sábado, 9 de octubre de 2010

It's the guarantee of my happiness.


Do you really think it's just the green of the world.
Or it's the beauty of your face.

Sometimes when it's all dark.
When everything's just a mess.

I imagine myself in one dream.
A dream that I want to share with you.

But then, when I wake up.
I realize that it's nothing but a dream.

And suddenly I'm wondering.
And I start asking questions to my own feelings.

Searching for answers where there's no one.
Trying to believe, that deep inside your heart I could find something.

Maybe the last part of this equation.
Or simply a clue that guide me throughout this paradox.

The crazy idea which I supposed to give up.
That lie, that stole my self-esteem.

But there's something in your eyes.
Something beatiful and fullfilling.

The magic within your ways.
Is everything I ever wanted.

So, the reason for my life.
And the happiness I've always been searching.

I've found it in your smile.
Since the first time I saw you.

Now my plan has a meaning.
And a perfect face drawn on it.

It's the reflection of yours.
It's the guarantee of my happiness.

viernes, 8 de octubre de 2010

Poco a poco aprender a volar.


Desearía tanto poder caminar sobre el mar.
Mojar mis pies para refrescar mis pasos.

Sentir que en cada gota de agua existe un poco de Dios.
Que hidrate mi alma de fuerza y amor.

He soñado tantas veces con dejar de sufrir.
Por razones sin sentido y peleas sin final.

Por eso amaría poder descubrir.
Todo aquello que me permite seguir.

Los secretos que se esconden muy dentro de mí.
Y sentarme a conversar conmigo mismo.

Darme el apoyo que tanto necesito.
Contemplar la belleza y la honestidad.

Que trae consigo la pureza y la humildad.
De no fallarnos a nosotros mismos.

A veces pienso en mi terquedad.
En la necesidad que tengo de triunfar.

Tener la entereza para afrontar mis más grandes miedos.
Superar los límites que ni existen.

Valorar siempre a los que me quieren.
Los que me cuidan y no me hieren.

Por eso he sentido esa necesidad.
De poco a poco aprender a volar.

Y recorrer kilómetros enteros en segundos.
Conocer rincones que se esconden en cada canción.

Enamorar con mis palabras a un justo corazón.
Intercambiar sonrisas por sonrisas.

Eliminar las lágrimas y las heridas.
Cambiarlas por besos y caricias.

Tatuarle una sonrisa al Sol.
Y escribir un cuento que se refleje en el océano.

Que cada ola sea una carcajada del mar.
Cada suspiro de un bosque escuchado por un río.

Se convierta en el más lindo camino.
Para encontrar por siempre el equlibrio.

Ante todo poder silenciar.
Todo aquello que te pueda maltratar.

jueves, 7 de octubre de 2010

Poder sentir estrellas en mis manos.


Sería definitivamente como intentar cambiar el mundo.
O justificar los motivos sin razón.

Tratar de detener a la lluvia.
Espantar por siempre a las nubes.

Dedicar el espectáculo del Sol.
Visitar una obra de teatro en un cometa.

Y viajar por toda la galaxia en busca de pequeñas moléculas.
Para poder armar una vez más mi corazón.

El que me rompiste hace un tiempo atrás.
Y que terminaste de destruir un día como hoy.

Entonces el universo conocer.
Sentir que soy dueño de un planeta.

Donde pueda estar lejos de ti.
Donde mis recuerdos queden ciegos de tanto dolor.

Donde el ayer no sea más una tortura.
Poder dormir en paz, cerrar los ojos y disfrutar.

Respirar, y en cada suspiro dejarte para siempre atrás.
Tener amnesia selectiva, y que tu rostro se desvanezca.

Poder sentir estrellas en mis manos.
Robar un manto estelar.

Para poderme cobijar de este frío.
Que siento mientras te intento olvidar.

Pararía en cada planeta.
Para dibujar un corazón en la tierra.

Tal vez algún día volver a soñar.
Que llegará a mi vida a quien podré amar.

Seguramente lloraría mucho.
Pues iría arrancando trocitos de mi corazón.

Serían pedazos tan pequeños.
Y tan brillantes al final.

Que cuando veas hacia el cielo.
Estrellas te parecerán.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Nunca entendí las instrucciones del juego.


Solo algunos caminan bajo la intensidad.
Que se percibe en alguna tardes de la eternidad.

Cultivar memorias que algún día necesitaré.
Para manejar mis tiempos y mis angustias.

Sentir la caricia de una sonrisa en mi cara.
Y las palabras desnudas de un corazón consciente.

Que susurra a gritos de desesperación.
Todo lo que encierras en mi corazón.

Pretendo acorralar para siempre tus fuerzas.
Y que de mí no te puedas alejar.

Saber que existe en esta mundo.
Una simple razón para vivir.

Pues cuando la amargura me atrapa.
Son tus palabras la llave que abre este candado.

Cuando la locura se arrecuesta en mi hombro.
Siembro cordura sobre el cemento.

Maniatado por mis cinco sentidos.
Suplicando y esperando.

Que se resuelva por siempre.
La angustia que me roba los minutos.

En medio de tan inmensa suerte.
Rompo las hileras que me marcan.

Que guían mi sendero con mi suerte.
Y sobreponen sonidos a mi muerte.

Siempre supe que era cuestión de valentía.
Creer que te tendría toda la vida.

Quise jugar contigo a que nos amáramos.
Pero nunca entendí las instrucciones del juego.

No sé ya si aceptar la derrota.
O convertir todo esto en una extraña victoria.